A 45 años de la solicitada con la cual “el campo” celebró el primer aniversario del Golpe de Estado

La Rural y la dictadura: “Tomaron las riendas del país con patriótico empeño”

El 24 de marzo de 1977, la Sociedad Rural Argentina saludó el primer aniversario del régimen de facto. Se trata de uno de los textos más impúdicos del apoyo del establishment al gobierno de la Junta Militar encabezada por Jorge Rafael Videla. Qué decía la Carta abierta a la Junta Militar difundida por Rodolfo Walsh ese mismo día, asesinado el 25 de marzo de aquel año por un grupo de tareas de la ESMA.

Juan Pablo Csipka
Por Juan Pablo Csipka
Jorge Rafael Videla ingresa al predio de la Rural acompañado por su secretario de Agricultura, Jorge Zorreguieta. 

“Hoy hace un año que el país se debatía en la más profunda crisis por la que ha atravesado su historia”, arranca la solicitada, que aludía a “la corrupción, la falta de autoridad, el desgobierno, el crimen como medio político”. También señalaba “la inflación descontrolada y el desorden fiscal”, en el marco del cual, según los terratenientes, “el país se desintegraba”.

Después de esa breve descripción, la Rural añadió: “En esos momentos todos estábamos dispuestos a dar cualquier cosa por tener garantías mínimas de vida y de bienes, por volver a respirar aire puro”.

La interrupción del orden constitucional, el mismo año en que debían celebrarse elecciones generales, resultó ser esa “cualquier cosa” anhelada por el bloque terrateniente.

La Rural saludó el Golpe con el eufemismo “tomaron las riendas del país”, e invoca en un “todos” genérico su explícito apoyo a la Junta Militar: “Fue en tan graves circunstancias que las Fuerzas Armadas tomaron las riendas del país con patriótico empeño, para evitar la desarticulación total. Su advenimiento al gobierno fue apoyado por todos. En aquel momento nadie medianamente informado creyó en la posibilidad de revertir la situación en un plazo breve”.

A la hora del balance, tras doce meses de gobierno genocida, la Rural destacó que “un año después, luego de una ardua labor, varios e importantes son los logros materializados”, y advirtió que “quizás (los logros fueran) mayores aun de lo que nos puedan parecer sin la suficiente perspectiva”.

En ese sentido, celebró que “la guerrilla apátrida y brutal, amparada en buena medida por las anteriores autoridades, ha sufrido rudos golpes y está en franca retirada”.

En una sola oración sostiene dos mentiras flagrantes: “las anteriores autoridades” habían combatido a las organizaciones armadas con los decretos que militarizaron la provincia de Tucumán primero, y el resto del país más tarde, después del ataque d eMontoneros a un cuartel en Formosa, en la antesala del asalto al poder de 1976. Pero, además, la guerrilla no estaba “en franca retirada” en marzo de 1976: estaba virtualmente derrotada tras el copamiento del ERP al regimiento de Monte Chingolo, en diciembre de 1975.

“Queda mucho por hacer”

Sin embargo, los terratenientes subrayaron lo siguiente: “(La guerrilla) Ahora se dedica desde el exterior a atacar al país, a través de la prensa izquierdista, cínicamente abusando de la calificación de derechos humanos, que ellos jamás quisieron respetar”, anticipando el argumento que usaría la dictadura en los años siguientes para ocultar los crímenes de lesa humanidad: una supuesta “campaña antiargentina”.

A renglón seguido, La Rural señaló que quedaba “mucho por hacer” y que resultaba “indispensable reforzar el Proceso (la autodenominación con la cual se bautizó la dictadura) adjudidándole otro ritmo, lograr definiciones y tomar decisiones que hacen al fondo del mismo y que son necesarias para proyectar a la Nación hacia su modernización, conforme al plan económico inicialmente enunciado”, en alusión al plan del ministro entonces de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz, exponente él mismo de la Sociedad Rural.

“En efecto, debemos desarmar el andamiaje creado por casi 35 años de una lenta pero sistemática estatización socializante, que en definitiva ha demostrado su fracaso, al empobrecernos a todos, y al no haber dado los frutos que algunos sectores ansiosos, confundidos o equivocados, esperaban de su aplicación”.

El párrafo sitúa el comienzo de lo que en 1977 era visto por la pata civil de la dictadura como el origen de los problemas argentinos “casi 35 años atrás”, es decir a mitad de los 40: el problema era el peronismo, el mismo argumento que usó Cambiemos durante la administración del expresidente Mauricio Macri.

La expresión “sistemática estatización socializante” remite al “intervencionismo estatizante y agobiente” criticado por Martínez de Hoz el 2 de abril de 1976, al lanzar su programa económico.

¿Cuál era la receta de la Rural en marzo de 1977? “Este proceso requiere el apoyo y sacrificio de todos los sectores, sacrificios que deben hacer no sólo los empresarios y los obreros, sino especialmente el Estado, dando el ejemplo a través del reordenamiento presupuestario, que ya ha comenzado, la liquidación de las empresas estatales y el redimensionamiento de la burocracia”. O sea, el achicamiento del Estado a su mínima expresión.

Por último, la Rural trazó un paralelismo al pedir que “recordemos etapas similares y veremos que las experiencias pasadas nos indican la inconveniencia de actitudes demagógicas, de aperturas políticas prematuras, que pueden entorpecer o demorar una efectiva recuperación del país en todos los órdenes”.

En otras palabras: a diferencia de los ocurrido con las dictaduras de 1955 y 1966, llamaba a la eternización de las Fuerzas Armadas en el poder para impedir cualquier atisbo de gobierno popular elegido por las urnas, para completar así el nuevo programa, que había desterrado el modelo de sustitución de importaciones.

 

Por si quedara duda, la entidad reiteró “frente a los productores y la ciudadanía en general su apoyo a toda acción que signifique completar el proceso iniciado el 24 de marzo de 1976, para poder lograr así los fines propuestos, que en definitiva son los grandes objetivos nacionales”.

La Carta de Rodolfo Walsh

El mismo día de la solicitada se difundió otro texto, la contracara del panfleto de La Rural, presidida entonces por Celedonio Pereda. Coincide solamente en que se trata de un balance del primer año del “Proceso de Reorganización Nacional”.

“En un año han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al 40%, disminuido su participación en el ingreso nacional al 30%, elevado de 6 a 18 horas la jornada de labor que necesita un obrero para pagar la canasta familiar, resucitando así formas de trabajo forzado que no persisten ni en los últimos reductos coloniales”, escribió Rodolfo Walsh en su Carta Abierta a la Junta Militar.

“Congelando salarios a culatazos mientras los precios suben en las puntas de las bayonetas, aboliendo toda forma de reclamación colectiva, prohibiendo asambleas y comisiones internas, alargando horarios, elevando la desocupación al récord del 9 al 12%, prometiendo aumentarla con 300.000 nuevos despidos”, era el otro balance de la economía del Estado terrorista.

Sus consecuencias, en la radiografía de Walsh: “En este primer año de gobierno el consumo de alimentos ha disminuido el 40%, el de ropa más del 50%, el de medicinas ha desaparecido prácticamente en las capas populares. Ya hay zonas del Gran Buenos Aires donde la mortalidad infantil supera el 30%, cifra que nos iguala con Rhodesia, Dahomey o las Guayanas; enfermedades como la diarrea estival, las parasitosis y hasta la rabia en que las cifras trepan hacia marcas mundiales o las superan”.

Las cifras macroeconómicas distaban de ser la “modernización” del programa saludado por La Rural: “Un descenso del producto bruto que orilla el 3%, una deuda exterior que alcanza a 600 dólares por habitante, una inflación anual del 400%, un aumento del circulante que en solo una semana de diciembre llegó al 9%, una baja del 13% en la inversión externa constituyen también marcas mundiales, raro fruto de la fría deliberación y la cruda inepcia”.

 

Un pasaje de la Carta Abierta subraya el contrapunto con la solicitada de La Rural: “Un aumento del 722% en los precios de la producción animal en 1976 define la magnitud de la restauración oligárquica emprendida por Martínez de Hoz en consonancia con el credo de la Sociedad Rural expuesto por su presidente, Celedonio Pereda: ‘Llena de asombro que ciertos grupos pequeños pero activos sigan insistiendo en que los alimentos deben ser baratos’”.

Un día después de haber dado a conocer la Carta Abierta (“obra maestra del periodismo universal”, tal como la definió Gabriel García Márquez), Walsh fue secuestrado por un grupo de tares y permanece desaparecido.

EL LUNES 21 DE FEBRERO COMIENZA EL QUINTO JUICIO POR DELITOS DE LESA HUMANIDAD COMETIDOS EN SAN JUAN

JUAN CARLOS CABALLERO VIDAL, EX MINISTRO DE LA CORTE DE JUSTICIA DE  SAN JUAN, COMPARECE ANTE EL TRIBUNAL ORAL  FEDERAL

Como lo anticipo el Fiscal Federal General de San Juan, Francisco Maldonado una vez acreditado que el estado de salud  del ex magistrado Caballero Vidal le permite enfrentar  el Debate Oral y Publico por el delito de no promover una acción penal para investigar dos hechos graves.

La sesion podra seguirse por youtube

Tribunal Oral en lo Criminal Federal de San Juan – Audiencia del día Lunes 21 de Febrero del 2022 | Expediente FMZ 26155/2017/TO1 caratulado “C/Caballero Vidal, Juan Carlos”

El proceso se disparó en 2017, cuando la Justicia Federal se hizo eco de los dichos de dos abogados que le endilgaron. Acusaron a Caballero Vidal de que, en su rol de juez penal durante la dictadura, en 1977, se negó a investigar la muerte de Ángel Carbajal y las torturas sufridas por Héctor Cevinelli, ambos víctimas del régimen militar.

Rago Gallo lo procesó en 2018 por entender que fue miembro de una asociación ilícita que montaron los militares y ser partícipe necesario de los delitos de privación ilegítima de la libertad, tormentos agravados y no impulsar una causa penal para determinar qué pasó con Carbajal y Cevinelli. La defensa del excortista apeló, la Cámara Federal de Mendoza le dictó la falta de mérito en los delitos más graves y confirmó la imputación por su negativa a investigar, que es el más leve.

Así las cosas, por ahora, Caballero Vidal será enjuiciado por la tipificación que establece el artículo 274 del Código Penal. El mismo habla de “dejar de promover la persecución y represión de delincuentes” y establece pena de inhabilitación de 6 meses a 2 años para ocupar cargos públicos.

Por otra parte, del actual debate de la Megacausa III podrian surgir otros hechos que agraven la situación de Caballero Vida. El excortista continúa bajo la lupa por los hechos más severos que le enrostran. La falta de mérito que dictó la Cámara Federal de Mendoza significa que seguirá siendo investigado.

Segun las fuentes, el abogado defensor, Fernando Castro, entiende que no hay justificación. Por eso, pidió que su cliente sea sobreseído por los delitos de asociación ilícita, tormentos agravados y privación de la libertad.

JUZGAR A MALATTO

 

CONVERSATORIO “JUICIOS DE LESA HUMANIDAD DESDE LAS DOS ORILLAS”.

PARTICIPAN

FRANCISCO MALDONADO, FISCAL FEDERAL DE SAN JUAN, JUICIO MALATO SAN JUAN. ARTURO SALERNI presidente de la Coalición Italiana por las Libertades y los Derechos Civiles (CILD) QUERELLANTE CAUSA MALATTO ITALIA MARIO AGNELELLI integrante de Proyecto Derechos Onlus;QUERELLANTE CAUSA MALATTO ITALIA DIA Y HORA: LUNES 7 DE FEBRERO – HORA 19 LUGAR: ENTREPISO RECTORADO UNSJ En el entrepiso del rectorado se llevaron a cabo las audiencias de los Juicios de lesa humanidad desde 2011.

MARCHA 1F

Ante la convocatoria a una protesta frente al Palacio de Tribunales
Organismos de derechos humanos cuestionaron a la Corte Suprema y reclamaron “la democratización del Poder Judicial”
29 de enero de 2022 – 00:35
 (Fuente: Adrián Pérez)Abuelas de Plaza de Mayo, Madres Línea Fundadora, H.I.J.O.S. Capital, la APDH y otros organismos de derechos humanos emitieron un documento con duras críticas a la Corte Suprema de Justicia y consideraron “imprescindible la democratización del Poder Judicial”.

“Manifestamos nuestra vocación para confluir con todos los sectores sociales y políticos en este camino de lucha en procura de construir un Poder Judicial y una nueva Corte Suprema de Justicia profundamente democráticos, al servicio de los intereses de nuestros pueblos y del pleno ejercicio de los derechos humanos”, apuntaron a pocos días de la convocatoria de organizaciones sociales, gremiales y de abogados para movilizarse al Palacio de Tribunales.

“Adherimos a las voces que a lo largo y ancho del país se levantan en reclamo de una profunda transformación del sistema judicial y en particular de la completa renovación de la Corte Suprema de Justicia”, sostiene el documento que suscriben también Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, APDH La Matanza y la Asociación Buena Memoria.

“Con esas voces coincidimos”, admiten, y enumeran una lista de críticas que les merece el máximo tribunal: responsabilidad por las demoras en la resolución de juicios por delitos de lesa humanidad, que se traduce en impunidad de genocidas y cómplices civiles; intento de aplicar el beneficio del 2×1, que implicaba liberaciones en masa y fue revertido por la movilización popular y luego el consenso de fuerzas políticas en el Congreso; responsabilidad en contestar recursos de las defensas de presos políticos como Milagro Sala y referentes de la Tupac Amaru que siguen privadas de su libertad.

Para democratizar al Poder Judicial “es necesario que se incorpore la perspectiva de género y de derechos humanos a lo largo de la carrera judicial”, destacan. “Exigimos un Poder Judicial que cumpla con la ley, escuchando a las víctimas, en particular a los sectores históricamente violentados”, y “que no criminalice la pobreza”, añade el escrito que firman la Comisión Memoria-Verdad-Justicia Zona Norte, Familiares y Compañeros de los 12 de la Santa Cruz, la Fundación Memoria Histórica y Social Argentina, y el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos.

El documento completo
Los organismos de derechos humanos abajo firmantes adherimos a las voces que a lo largo y ancho del país se levantan en reclamo de una profunda transformación del sistema judicial y en particular de la completa renovación de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Con esas voces coincidimos, señalando que la Corte Suprema es responsable de demoras de largos años en la resolución de los juicios por delitos de Lesa Humanidad, hecho que consagró la impunidad para gran cantidad de genocidas y responsables civiles de los atroces crímenes cometidos por el terrorismo de Estado todavía sin condena.

No olvidemos que es la misma Corte que intentó aplicar el 2X1 para genocidas, que hubiera implicado la liberación de numerosos criminales condenados, criterio que fue revertido por mayoría gracias a la movilización popular y el consenso de las fuerzas políticas en el Congreso.

También esta Corte es responsable por la desidia o negligencia en contestar los recursos extraordinarios presentados por las defensas de los y las actuales presos y presas políticas, como por ejemplo los presentados por Milagro Sala y los y las referentes de la Tupac Amaru que continúan después de varios años injustamente sin recuperar su libertad.

Consideramos imprescindible la democratización del Poder Judicial, proceso para el cual es necesario se incorpore la perspectiva de género y de derechos humanos a lo largo de la carrera judicial, así como la obligatoriedad de dar respuesta en tiempos adecuados a las presentaciones y recursos extraordinarios que presenta la ciudadanía.

Exigimos un Poder Judicial que cumpla con la ley, escuchando a las víctimas, en particular a los sectores históricamente discriminados, las infancias violentadas, las víctimas de violencia de género, los integrantes de pueblos originarios desconocidos en sus derechos y las víctimas de violencia institucional que siguen enlutando a la sociedad argentina. Un poder judicial que no criminalice la pobreza.

Por todo ello manifestamos nuestra vocación para confluir con todos los sectores sociales y políticos en este camino de lucha en procura de construir un Poder Judicial y una nueva Corte Suprema de Justicia profundamente democráticos, al servicio de los intereses de nuestros pueblos y del pleno ejercicio de los derechos humanos.

Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora

Abuelas de Plaza de Mayo

Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas

H.I.J.O.S. Capital

Asamblea Permanente por los Derechos Humanos

Asamblea Permanente por los Derechos Humanos – La Matanza

Asociación Buena Memoria

Comisión Memoria Verdad Justicia – Zona Norte

Familiares y Compañeros de los 12 de la Santa cruz

Fundación Memoria Histórica y Social Argentina

Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos

EL JUICIO AL EX CORTISTA JUAN CARLOS CABALLERO VIDAL COMENZARA EN 2022

El Fiscal Federal General de San Juan, Francisco Maldonado anuncio que en estos dias se realizan los examenes pertinentes sobre el estado de salud  del ex magistrado Caballero Vidal para que en 2022 se inicie el Debate Oral y Publico por el delito de no promover una acción penal para investigar dos hechos graves.

El proceso se disparó en 2017, cuando la Justicia Federal se hizo eco de los dichos de dos abogados que le endilgaron. Acusaron a Caballero Vidal de que, en su rol de juez penal durante la dictadura, en 1977, se negó a investigar la muerte de Ángel Carbajal y las torturas sufridas por Héctor Cevinelli, ambos víctimas del régimen militar.

Rago Gallo lo procesó en 2018 por entender que fue miembro de una asociación ilícita que montaron los militares y ser partícipe necesario de los delitos de privación ilegítima de la libertad, tormentos agravados y no impulsar una causa penal para determinar qué pasó con Carbajal y Cevinelli. La defensa del excortista apeló, la Cámara Federal de Mendoza le dictó la falta de mérito en los delitos más graves y confirmó la imputación por su negativa a investigar, que es el más leve.

Así las cosas, por ahora, Caballero Vidal será enjuiciado por la tipificación que establece el artículo 274 del Código Penal. El mismo habla de “dejar de promover la persecución y represión de delincuentes” y establece pena de inhabilitación de 6 meses a 2 años para ocupar cargos públicos.

Por otra parte, del actual debate de la Megacausa III podrian surgir otros hechos que agraven la situación de Caballero Vida. El excortista continúa bajo la lupa por los hechos más severos que le enrostran. La falta de mérito que dictó la Cámara Federal de Mendoza significa que seguirá siendo investigado.

Segun las fuentes, el abogado defensor, Fernando Castro, entiende que no hay justificación. Por eso, pidió que su cliente sea sobreseído por los delitos de asociación ilícita, tormentos agravados y privación de la libertad.

 

 

 

Hay 24 acusados de los delitos más atroces que aún no aparecen

Prófugos por delitos de lesa humanidad: ¿Qué hace la justicia para encontrarlos?

Se escabullen un promedio de 10 años. Para que cualquier fuerza de seguridad intervenga activamente en la búsqueda, quien esté a cargo de la investigación debe pedirlo expresamente. El programa Buscar, las recompensas y las complejidades para encontrarlos.

Ailín Bullentini
Por Ailín Bullentini
El represor y apropiador Juan Carlos Vázquez Sarmiento fue detenido después de buscar la justicia 19 años. (Fuente: seguridad PSA)

El represor y apropiador Juan Carlos Vázquez Sarmiento fue detenido después de buscar la justicia 19 años.. Imagen: seguridad PSA

En menos de una semana de búsqueda activa, el represor y apropiador  Juan Carlos Vázquez Sarmiento, quien había logrado mantenerse en libertad desde 2002 fue detenido. A principios de octubre, efectivos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria lo identificaron caminando por la calle. La fuerza había sido requerida por el Juzgado interviniente para encabezar su búsqueda apenas días antes, y no hizo más que poner en marcha una de las tantas medidas que puede habilitar la Justicia para dar con el paradero de alguien que está sospechado de haber cometido un delito grave. Una sola. Hacía casi 20 años que Vázquez Sarmiento era “buscado”. ¿Cuántas personas están en su misma situación? ¿Qué está haciendo la Justicia para encontrarlos?

Son 24 las personas investigadas por su vínculo con secuestros, torturas, asesinatos y desapariciones, robo de bebés y de bienes durante la última dictadura cívico militar que están prófugos. La mayoría son militares retirados; también hay policías y civiles. Hasta hace algunos meses, la lista que difundía la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad, a cargo de María Ángeles Ramos, contaba 29 nombres, pero dos obtuvieron la falta de mérito, tres fallecieron y Vázquez Sarmiento fue atrapado. Solo uno en los últimos dos años. El resto está en situación de huída desde hace, en promedio, una década. 15 más están localizades en el exterior, pero todavía no han podido ser extraditades. Se ha avanzado con ese trámite en ocho de esos casos, pero los países en donde viven, trabajan, descansan y gozan libres ha rechazado la posibilidad de enviarlos a Argentina para que sean juzgados. En diciembre de 2019, se logró traer de Francia a Mario Sandoval y en mayo de 2020, a Gonzalo Sánchez desde Brasil.

¿Cómo y quién busca a los prófugos de lesa humanidad?

Una persona se la considera prófuga cuando, sospechada de estar vinculada a algún delito, la Justicia la convoca y no asiste ni se la puede contactar por intermedio de las fuerzas de seguridad públicas. Entonces el juez, la jueza o les fiscales, depende de quien esté a cargo de la investigación, notifican de la situación al Ministerio de Seguridad, a Migraciones y otras carteras, como el Ministerio del Interior, desde donde se encienden alertas.

Consultadas por este diario, las autoridades del Ministerio de Seguridad señalaron el Sistema Federal de Comunicaciones Policiales (SIFCOP) como el dispositivo que intercomunica entre la Justicia y las fuerzas de seguridad la información sobre “imputados que se encuentran judicialmente acusados como autores y/o partícipes de delitos de lesa humanidad”. Ese mecanismo, informaron desde la Secretaría de Seguridad y Política Criminal, a cargo de Mercedes La Gioiosa, “administra una base de datos en la que, por disposición de los magistrados competentes, se carga la información de cada una de las personas que se encuentran requeridas judicialmente. A partir de ello, las fuerzas de seguridad simultáneamente son puestas en conocimiento acerca de cada captura ordenada”.

Por otro lado, la información se “riega” hacia otros espacios de alcance público cuando las búsquedas llegan al Programa “Buscar”, gestionado por intermedio de la Dirección Nacional de Cooperación Judicial y Ministerios Públicos, que fija el pago de recompensas a quienes aporten datos certeros sobre el paradero de les prófugos. Sus nombres, sus fotos –antiguas y en blanco y negro en la mayoría de los represores buscados–, sus datos básicos –DNI, fecha de nacimiento– y la razón por la que se los busca, “delitos de lesa humanidad”, figuran en afiches con el monto que ofrece el estado a quien, mediante llamado anónimo a la línea 134, aporte información certera sobre sus paraderos: dos millones de pesos.

No todos los prófugos de lesa humanidad, no obstante, están presentes en este programa que, durante la segunda mitad de la gestión de Cambiemos en el gobierno nacional fue virtualmente desactivado –no se actualizaron las partidas presupuestarias–.

Lo que debería ser y lo que es

Sin embargo, una cosa es informar y estar informado sobre la condición de prófuga de una persona y otra, bastante diferente, es buscarla activamente. Y que “hay muchas complejidades” para que lo segundo efectivamente suceda, deslizan pasillos judiciales adentro.

Para que cualquier fuerza de seguridad intervenga activamente en la búsqueda de un prófugo, quien esté a cargo de la investigación debe pedirlo expresamente a través de un “oficio de tareas investigativas”, dice Maximiliano Lencina, director ejecutivo del Centro de Análisis, Comando y Control (CEAC) de la Policía de Seguridad Aeroportuaria. “Es el juez –la jueza o les fiscales– quien tiene la obligación de investigar y determinar las medidas que considere más conducentes a la hora de encontrar a un prófugo”, insistió Lencina.

La selección de la fuerza a convocar queda, también, a criterio de quien esté al frente de la investigación judicial: la mayoría de las veces se participa a la Policía Federal o la Gendarmería, fuerzas con las que “no se tuvieron buenas experiencias. Hay excepciones, pero en general no buscan de manera exhaustiva”, indicaron desde sectores que participan en los expedientes. Algunas otras, y muchas veces por pedido de la Fiscalía y las querellas, se da intervención a la PSA. Según su oficina de difusión, esa fuerza participó “positivamente” en 479 casos vinculados a crímenes de la última dictadura.

Voces del Ministerio Público Fiscal y de las querellas particulares advirtieron más de un problema a la hora de describir las actividades que el Estado lleva a cabo para dar con estos prófugos. Por empezar, reconocen que “más de uno está durmiendo” en cuanto a la búsqueda de los represores prófugos. Hay una especie de “limbo” en donde caen las líneas de trabajo que deben apuntar a hallar a un prófugo: se libra la orden de captura, se notifica a las fuerzas, las autoridades, los ministerios. Y empieza a correr el tiempo. “Es como que se espera toparse con el prófugo, o esperar a que cometa un error como ir a votar o querer salir del país. En algún momento eso sucedía, pero ya no pasa, ya no se equivocan casi. Entonces nadie los busca, solo se espera a que aparezcan”, confió una fuente que prefiere mantener el anonimato. Desde algunos juzgados aportaron otra mirada: “Si no lo piden las partes, el juez muy poco puede hacer”, advirtieron.

El rol activo de las acusaciones

“Para el Poder Ejecutivo, la política de memoria, verdad y justicia tiene prioridad absoluta”, asegura Andrea Pochak, subsecretaria de Protección y Enlace Internacional en Derechos Humanos. En ese marco, la búsqueda y el hallazgo de represores y personas investigadas por cometer crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura es “un deber”: “Las diferentes áreas tenemos el deber de garantizar la colaboración activa a la Justicia en la búsqueda. Es importante que estas personas sean encontradas y juzgadas”, remarca y añade, a la dicusión sobre el “limbo” mencionado anteriormente que “todas las instancias del Estado deben buscar a esta gente. No corresponde que nos quedemos con los brazos cruzados. Si no hay orden de captura, es deber de los jueces dictarla. Y una vez que está esa orden, corresponde colaborar”.

Pochak coincide en la “necesidad” de que las partes acusadoras en las investigaciones sobre crímenes de Lesa Humanidad tenga un “rol activo”. “Algo que siempre tenemos que hacer es evitar que los pedidos de búsqueda, las alertas de interpol, los pedidos de extradición –en los casos en los que ya hayan sido localizados en otros países– se caigan”. Cosa que pasa a veces porque pasó el tiempo sin resultados o porque la Justicia deja de buscarlos “al entender que no hay prueba suficiente para avanzar”. En ese sentido, también es “responsabilidad de las querellas y Fiscalía alimentar periódicamente las causas, seguir buscando pruebas”.

Cuando una persona es encontrada en otro país, pero su pedido de extradición es rechazado, la Secretaría de DDHH “impulsa juicios en los países en donde están junto con la Cancillería, las embajadas. Intentamos, además, constituirnos como querellas institucionales –representantes del Estado argentino–”, explicó Pochak. Fiscales y abogades de querellas particulares suman una acción más: apelar decisiones que atentan contra el proceso, en donde no tienen demasiada suerte. En San Nicolás, por ejemplo, dos represores –Aníbal Sánches y Rubén Alcuri– que nunca se presentaron a declarar fueron “salvados” con la falta de mérito, y aunque la Fiscalía y las querellas se opusieron.

Cartas clandestinas para la libertad  

La investigadora del CONICET por la Universidad de Cuyo Paula Simón y el profesor emérito de la Georgia State University Fernando Reati son los autores de un libro que reúne alrededor de 70 cartas inéditas de ex presos y presas políticos de la Unidad Penitenciaria 1 de Córdoba durante la última dictadura.

Fragmento de una de las cartas enviada por los presos durante la dictadura. 

“Uno se pone a mirar el atardecer por el hueco de la chapa que clausura nuestra ventana y piensa mucho. Piensa tantas cosas lindas, feas… ¿Qué es lo que se va gestando dentro nuestro? ¿Qué monstruo o qué dios? ¡Es tan difícil adivinarlo! Y el producto típico de esos momentos son estas divagaciones. Podríamos llamarlo: filosofía de la incomunicación”, extracto de Filosofía de la incomunicación. Las cartas clandestinas de la Unidad Penitenciaria 1 (Córdoba, 1976-1979).

En línea con un dictamen para las cárceles cordobesas del general Luciano Benjamín Menéndez, entonces Comandante del III Cuerpo del Ejército, entre el 1976 y 1979 la Unidad Penitenciaria 1 de esa provincia sometió a sus presos políticos a más de tres años de incomunicación absoluta con el exterior. No sólo no tenían acceso a medios de comunicación formales como radios, diarios o revistas, tampoco a información de sus causas o de sus familiares y amigos. Ante esto, los detenidos diseñaron un complejo sistema clandestino para llevar su mensaje no solo a sus seres queridos sino a un país que aturdía a mordazas.

Filosofía de la incomunicación. Las cartas clandestinas de la Unidad Penitenciaria 1 (Córdoba, 1976-1979) publicado por la Editorial Universitaria de Villa María (EDUVIM) es un libro escrito por la investigadora adjunta del CONICET en el Centro de Literatura Comparada de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO) Paula Simón junto a Fernando Reati, ex detenido en esa unidad penitenciaria y profesor emérito de la Georgia State University (Atlanta, Estados Unidos), especializado en literatura argentina, memoria y derechos humanos. En el libro rescataron, recopilaron y editaron alrededor de 60 estos textos que llevan casi medio siglo venciendo al silencio.

Ya es muy tarde y a “Peti” solo lo ilumina la luz de un fósforo en la soledad de su celda. El corazón parece salirse, atropellando esperanza en cada latido. Tiene mucho que contar: de angustia, de hastío, de miedo, pero también de ilusión por estar un día del otro lado.

Patio interior entre el pabellón de presos políticos y de presos comunes.

Las letras las plasma en un papel higiénico. Necesita mucho control mental para bajar las revoluciones y no romper tan endeble material. A eso se suma el miedo a que lo descubran. El silencio, que lo obliga a arriesgar su vida, ahora es su aliado en la noche. Solo espera que resista un poco más y su envío llegue a “la paloma”. Lo que jamás imaginaría es que su mensaje sobreviviría 40 años para hacerse libro y página de diario.

“Peti” y otros 16 autores y autoras alojados en el Pabellón 14 arriesgaban sus vidas para enviar sus mensajes. ¿Por qué lo hacían? “La comunicación es una herramienta para sobrevivir. Tanto como comer, como vestirse o como la higiene. Forma parte de la condición humana más básica. Y por tanto, reprimir ese derecho es coartar la libertad y someter al sujeto a una instancia de locura que había que romper de un modo u otro”, remarcó Paula Simón en diálogo con el Suplemento Universidad.

El acceso a las cartas

Simón explicó de qué forma llegaron a estos escritos: “Fernando (Reati) fue uno de los sobrevivientes de la UP1. Yo había trabajado con él durante una estancia de investigación en Atlanta y seguimos en contacto cuando volví a la Argentina. Un día, mientras él estaba en Buenos Aires, nos reunimos a tomar un café y me mostró una carpeta marrón con folios en los cuales había pequeñísimos papeles, muy percudidos por el tiempo, llenos de letras minúsculas, que eran las cartas que tanto Fernando como su hermano Eugenio (también detenido) mandaban a sus padres exiliados. Cada papel estaba acompañado por una hoja mecanografiada que era la copia de la misma carta”.

A partir de las primeras cartas de Fernando (firmadas como “Peti”) y Eugenio que salen a la luz, los autores del libro empiezan una tarea de investigación para comunicarse con otros ex detenidos, pero principalmente de restauración, lo que definen como un trabajo “casi arqueológico”.

“Había que tratar de transcribir algunas cartas escritas en papel avión, tela, papel higiénico o los materiales más inverosímiles que se les ocurra. Cartas escritas a escondidas y sin luz. Y a eso hay que sumarle el paso del tiempo. Fue un trabajo realmente muy arduo recuperar esos mensajes”, contó Simón.

Las cartas habían nacido para romper el aislamiento en forma de puente, no de amplificador. Eran para el ámbito privado de los detenidos con sus seres queridos, sin tener en cuenta futuros terceros lectores (ni censores ni receptores en general), esto hace que den una mirada nueva en materia de obras carcelarias que los autores destacan.

“Estos escritos destinados al ámbito familiar eran altamente significativos no solo para el conocimiento y la reflexión sobre cómo eran los días para un detenido político en Argentina y el pasado reciente de la dictadura militar, sino para encontrarnos con otra mirada del detenido por causas políticas asociado a rasgos heroicos. Estas cartas muestran perfiles de hombres y mujeres atravesados por dudas, angustias y contradicciones, así como también acompañados por la solidaridad, las redes afectivas y la relación con los presos comunes y los familiares de unos y otros en el exterior”, explicó.

“Correo clandestino”, mural en la Municipalidad de Córdoba con un fragmento de carta y rostros de desaparecidos.

Para la co-autora, estas misivas son un fenómeno “único y particular”, ya que en ellas conviven la “posibilidad del desahogo” y a la vez un “cuidado de la emocionalidad”, vinculado por momentos a la autocensura, para que “los destinatarios que también estaban en situación vulnerable no corrieran riesgos”.

El libro no es solo un rescate del material, sino una selección y jerarquización de fragmentos que funcionan como un diálogo con la mirada tanto de la docente como de Fernando en su doble rol de autor y ex preso político. “Queremos fortalecer la idea de que la memoria existe cuando hay alguien que la interpela, interpreta y cuestiona desde el presente. No solo se trata del registro arqueológico, sino de que existe la memoria cuando el recuerdo se vuelve recuerdo vivo”.

“Dar a conocer ese archivo no podía ser solamente una reproducción de cartas. En busca de garantizar la trasmisión del valor de lo que teníamos ante nuestros ojos, había que además hablar con los ex detenidos, realizar entrevistas, seleccionar fragmentos con temáticas recurrentes con los cuales construimos un texto polifónico, en esta suerte de diálogo entre las cartas y nuestra voz”.

Una paloma atraviesa la noche

¿Cómo hacían los presos para hacer llegar sus cartas? El procedimiento llamado “la paloma” consistía en enviar al pabellón de los presos comunes una especie de soga construida a partir de hilos de sábanas o toallones, a la que se le unía un gancho y un contrapeso. Esto lo arrojaban por la ventana hacia el patio en un horario nocturno pautado (los presos comunes y los políticos se comunicaban con lenguaje de manos) y lo enganchaban con uno similar que arrojaban los presos comunes. Una vez tensada la línea, se enviaban pequeñas bolsas que contenían paquetitos (caramelos, en la jerga carcelaria) con los mensajes. Los presos comunes se los pasaban a sus mujeres en las visitas y las mujeres los sacaban en sus cuerpos para evitar las requisas.

Este proceso, tan falible y arriesgado, se basaba en la cooperación y la confianza de muchas personas que no se conocían, como así también requería la participación de familiares y amigos. “La solidaridad atraviesa todo el fenómeno de la comunicación ilegal. Si bien algunos lo hacían por un intercambio económico, lo que reinaba era el espíritu de ayuda. Incluso, algunas cartas tenían varios autores porque los presos y presas compartían el papel, especialmente con aquellos que no podían afrontar económicamente los gastos del envío”, resaltó.

El libro muestra un fuerte contenido de denuncia en cuanto a los castigos, los maltratos y las pésimas condiciones de vida, y recoge fragmentos sobre la convivencia, el aburrimiento y los miedos. Son interesantes, también, aquellas cartas que se refieren al Mundial de 1978 y a las visitas recibidas por la Cruz Roja. Otro aspecto en el que se enfocan los autores es en identificar recursos narrativos recurrentes. Respecto de esto, Simón destacó: “El humor, la ironía, la capacidad de metáfora y otros recursos literarios configuran un modo particular de contar en estas cartas, único e imperdible”.

Tapa del libro publicado por la EDUVIM.

En este sentido, la co-autora sostuvo que descubrieron en las misivas una forma de contar que es única: “Salen a la luz un montón de recursos utilizados para ocultar información (eufemismos, uso de iniciales, etcétera) y a la vez rasgos estéticos propios, marcas deícticas de tiempo y espacio, metáforas y comparaciones, hipérboles y lenguaje exagerado, insistencia en el tono apelativo y estrategias narrativas asociadas al humor y la ironía”.

“Veremos cuál es el recorrido de estas cartas, pero la idea es que este sea un archivo en expansión. Aparecen elementos que son súper ricos para una clase de literatura y más con una mirada comprometida con los derechos humanos”, enfatizó.

Al elegir una escena que resuma el proceso de trabajo de este libro que rescata las cartas de la Unidad Penitenciaria 1 durante la última dictadura, Simón expresó que si alguien pudiera hacerle “un zoom” se quedaría con el momento en el que vio la primera carta que escribió Fernando en 1976 sobre un papel higiénico: “Ahí confluyen no solamente lo emocional y la angustia de lo vivido, sino la materialidad en la que estaba escrito. Algo tan endeble, que había cruzado el océano varias veces, pasado por tantas manos, 40 años después estaba intacto. Seguía ahí, gracias al cuidado y el afecto de tantas personas, pero no podía quedar en un nuevo archivo, había que hacerlo memoria viva para que pasen otras cosas y esas otras cosas son este libro”.

2 MILLONES DE PESO POR LA CAPTURA DE UN OFICIAL PROFUGO DESDE EL 2013

Esta prófugo desde el 22 de noviembre del 2013

Elevan a 2 millones de pesos la recompensa por Roberto Carlos Brunello, un ex teniente acusado por delitos de lesa humanidad en Bahía Blanca

12.08.2021en
Lesa humanidad
El Ministerio de Seguridad de la Nación incrementó la suma a cambio de información que permita dar con su paradero. La información puede suministrarse en la línea teléfonica 134 o escribiendo a través de un formulario publicado en la página web de esa cartera.
El Ministerio de Seguridad de la Nación informó que elevó a 2 millones de pesos la recompensa para quienes aporten datos útiles que permitan lograr la captura del ex teniente Roberto Carlos Brunello, con documento nacional de identidad número 7.699.908, imputado por crímenes de lesa humanidad cometidos en Bahía Blanca durante la última dictadura cívico militar, en la causa donde se investiga el accionar del V Cuerpo del Ejército.
De nacionalidad Argentino, nació el 23 de marzo de 1949 en la ciudad de Córdoba y su último domicilio conocido fue en “Las Brisas Country Club”, Carrión N° 480, unidad funcional N° 349 de Zelaya, en el partido de Pilar, provincia de Buenos Aires.
Actualmente, Brunello se encuentra con un pedido de captura nacional desde el 22 de noviembre de 2013, medida que fue reiterada el 5 de junio de 2018, por la presunta comisión de los delitos de lesa humanidad. Se le imputan los siguientes delitos:
Violación de domicilio, secuestro y aplicación de torturas a once víctimas;
Secuestro y aplicación de torturas, en relación a treinta víctimas;
Violación de domicilio, secuestro, aplicación de torturas y ejercicio de violencia sexual en perjuicio de dos víctimas;
Secuestro, aplicación de torturas y ejercicio de violencia sexual, en relación a tres víctimas;
Secuestro, aplicación de torturas y homicidio en un caso, bajo la modalidad de desaparición forzada de persona.
La Unidad Fiscal de Derechos Humanos de Bahía Blanca informó que Brunello prestó servicios en la Compañía Combate “My Keller”, perteneciente al Batallón de Comunicaciones 181, de la que varios de sus miembros y autoridades ya fueron condenados. El Batallón era la unidad encargada del Área 511 y para la época de los hechos que se investigan estaba orientada específicamente a la concreción de los secuestros, el sometimiento a cautiverio y la aplicación de torturas, que se cometían en las instalaciones del predio militar. Allí funcionaba también el centro clandestino de detención y tortura (CCDyT) “La Escuelita”.
La causa por la que se busca a Brunello centra su investigación en integrantes del Ejército, agentes de las policías Federal y de la provincia de Buenos Aires y del Servicio Penitenciario Bonaerense por delitos cometidos contra 174 víctimas.
La Unidad Fiscal explicó que la investigación avanzó respecto de otros imputados y que próximamente comenzará el juicio oral, en lo que se conoce como mega causa Zona 5. En ese debate, será la primera oportunidad en la que se juzguen delitos sexuales sufridos por una víctima que permaneció cautiva en el CCDyT que funcionó en instalaciones del Batallón de Comunicaciones, además de los secuestros, torturas y homicidios que sufrieron otras 56 víctimas.
Cualquier tipo de información sobre el paradero de Brunello puede brindarse de manera telefónica al número 134 o entrando en el siguiente link del Ministerio de Seguridad de la Nación: ¿Podés darnos algún dato de la persona que estamos buscando? | Argentina.gob.ar.

11º JUICIO POR DELITOS DE LESA HUMANIDAD – SAN RAFAEL – MENDOZA

AUDIENCIA 8 / TRES TESTIMONIOS SOBRE FEBRERO DEL 76

11-08-21 | En la audiencia declararon los hermanos Ramón y Roberto Rosales sobre sus respectivas detenciones antes del golpe de Estado. También Nilo Torrejón, quien pidió colaboración de los acusados para “encontrar los restos de los desaparecidos”. Todos los testigos compartieron militancia en la Juventud Peronista en los setenta. La próxima audiencia será el miércoles 25 de agosto a las 9:30.

“Buscaban información de los Montoneros”

Ramón Rosales tenía 22 años y vivía con su compañera, Nilda Brito, cuando detuvieron a la pareja el 26 de febrero de 1976. En la casa estaba también su madre y una hermana. “Unas seis o siete personas con uniformes del Ejército y con FAL reventaron la puerta y entraron. También había personal policial. A mi hermana, que era una adolescente, la manosearon por todos lados diciéndole que la tenían que revisar”, rememoró.

Ramón Emilio Rosales

Fue trasladado a Infantería, donde lo interrogaron junto a otros detenidos. Les preguntaban quiénes eran montoneros, a cuáles conocían en San Rafael y en qué casa había “un mimeógrafo o cosas para imprimir” de la organización. “Nosotros no teníamos idea porque hacíamos tareas sociales en el barrio. Sabíamos que con la Juventud Peronista (JP) estaba todo mal. Ya habíamos tenido problemas con la policía”, recordó el testigo. Señaló Rosales sobre quienes los custodiaban: “Eran soldados muy jóvenes, colimbas, yo los veía cuando me movía la capucha”.

De Infantería lo llevaron en un celular al D2 en la capital de Mendoza junto a Nilo Torrejón, Orlando Flores, Carlos Berón, Luis Abelardo Berón y otra persona cuya identidad no logró conocer. Rosales aseguró que el personal que estaba a cargo del operativo era del Ejército. Desde allí todos fueron trasladados a la Penitenciaría Provincial.

El testigo indicó que, de la cárcel de Mendoza, lo trasladaron a la de San Rafael. Estuvo cuatro días en una celda de castigo, aislado, hasta que una madrugada lo esposaron, lo subieron a un vehículo y lo volvieron a llevar a Mendoza. “Allí estaban cargando compañeros en camiones del Ejército. Nos subieron a un Hércules y nos trasladaron a La Plata”, expuso.

“Nuestro pecado fue pedir agua potable, que es un derecho”

Roberto Rosales fue detenido el 26 de febrero de 1976 en su casa de la calle Telles Meneses. Reconoció a dos de los imputados en este juicio, Oscar Pérez y Ernesto Mercado, como quienes participaban en las detenciones de fuerzas conjuntas entre la Policía de Mendoza y el Ejército.

Roberto Rosales desde San Rafael

“Pegaron una patada en la puerta, entraron con armas, fue un operativo violento de cinco o seis personas, además había mucho personal militar afuera. Dieron vuelta todo. Y éramos pobres, teníamos un roperito, un colchón… Lo único que hicimos fue haber estado en la Juventud Peronista (…) en un reclamo por el agua para el barrio. ¿Eso era un delito? El pecado fue pedir por nuestro derecho. Nosotros para tener agua teníamos que ir a dos cuadras con un balde”, detalló.

Roberto fue apresado junto a varias personas: su hermano Ramón, un vecino llamado Luis Elías Navarro, los hermanos Berón, “un pibe de apellido Acuña”, y el padre y la madre de Flores. Todas ellas fueron llevadas en un vehículo del Ejército a Infantería:  “Estuvimos dos o tres días tabicados, es decir vendados, en una pieza. Al lado había dos calabozos de chapa donde estaban una señora del barrio, Clara Velázquez, su hija y mi cuñada”. La custodia era de policías y militares, precisó. Varios víctimas fueron trasladadas y quedaron solo el testigo y Aldo Fagetti. Ambos fueron llevados a declarar a la Regional Segunda, señaló, donde estaba Ricardo Ríos.

Rosales fue detenido nuevamente el 7 de abril y conducido inicialmente a Infantería.  Luego pasó a Tribunales, “un centro clandestino de detención único en el país, donde los que impartían justicia vieron la injusticia que se estaba cometiendo y nunca hicieron nada”, ponderó. Allí estuvo detenido junto a Hugo Riera, Hugo Magallanes, Sergio Chaki, Mario Bracamonte, Alfredo Porras, Héctor Masini, Carlos Castro, Juan Domingo Chacón, Valdés, un empleado del Correo de apellido Cardoso y otro de apellido Domínguez, de la Dirección General de Irrigación. “En Tribunales nos sacaban vendados a Bomberos a hacer las declaraciones. La gente tiene que haber visto las atrocidades que se estaban cometiendo ahí adentro”, remarcó.

En su segunda detención, que se extendió de abril a octubre del 76, el testigo fue llevado al Comando de Infantería de Montaña con los hermanos José y Carlos Aguinaco, Juan Domingo Chacón y Alfredo Porras, recordó.

Calificó el trato recibido en sus detenciones como “inhumano”. “No nos pusieron médico. No como los señores acusados que tienen todas las garantías y están a derecho. La comida nos la traía nuestra familia. Lo que podían, éramos gente pobre”.

Coincidió con su hermano Ramón en que los interrogatorios eran violentos y que los represores insistían en sacar datos sobre Montoneros. “Si uno se caía al suelo lo agarraban como una pelota de fútbol. Todos los interrogatorios fueron violentos y con tortura”.

Roberto Labarta, José Musere y Daniel López fueron los policías que el testigo identificó entre quienes participaban de los operativos. “A Labarta lo conocía porque cuando hacíamos asado siempre estaba ahí, después uno se da cuenta que estaban haciendo inteligencia”, cerró.

La gran deuda de los acusados

Nilo Lucas Torrejón declaró en el juicio de lesa humanidad en 2015. Tenía 23 años y vivía en el barrio Constitución, donde fue detenido en su casa, que compartía con su esposa y sus dos hijos, a las 4 de la madrugada. Fue el 26 de febrero de 1976 en un operativo de la Policía de Mendoza y el Ejército. Lo llevaron a Infantería.

“Había muchos policías que yo conocía porque éramos del barrio. Estuvimos como 15 días. El Ejército era el que custodiaba”, refirió. Lo trasladaron junto a otros presos al D2, donde permaneció hasta mediados de marzo, y desde allí, a la cárcel de Mendoza. En diciembre de ese año lo llevaron a La Plata y luego a la cárcel de Caseros, hasta diciembre del 79. “De allí salí a Suecia, donde permanecí hasta principios del 84. Cuando volvió la democracia volví al país”, agregó.

Nilo Torrejón

Torrejón militaba en la Juventud Peronista, que comenzó a frecuentar en el 72. “De los desaparecidos varios eran compañeros de la JP. Algunos todavía nos comunicamos. De los desaparecidos recuerdo a Tripiana, Fagetti, Osorio. A la familia Berón y a los Flores los conocía a todos, participábamos en las movilizaciones, en actividad política”, se explayó.

El testigo dijo que en los interrogatorios le preguntaban “por Susana Llorente, y si conocíamos a Firmenich, a Quieto, en esa época… que eran referentes. Pero nosotros nos movíamos dentro de la JP en un local que estaba ahí”.

Dijo Torrejón que los que le pegaban en los interrogatorios “no eran del Ejército sino de Infantería”. Recordó que un día trajeron a tres detenidos a Infantería: Ríos, Santiago Illa y otro detenido de quien no recordó el nombre, “que estaban identificados como del PRT y del ERP. Los tenían separados, atados con alambres. Fagetti desaparece ahí. Cuando nos trasladaron a Mendoza, Ilia vino con nosotros. Luego supuestamente le dieron la libertad y después nos enteramos que no llegó a su casa”.

Tribunal

Torrejón concluyó: “Yo ya he declarado cinco veces y no me voy bien. Por lo menos creo que queda una gran deuda de los señores estos, que no han cooperado, por lo menos para encontrar los restos de los desaparecidos. Es una gran deuda hacia la sociedad, los familiares, la justicia. Es algo muy feo hacia el futuro, es lo que siento siempre. Esto no termina acá. Ellos tienen familia; nosotros, también”.

La próxima audiencia será el miércoles 25 de agosto a las 9:30.

AUDIENCIA 8 / TRES TESTIMONIOS SOBRE FEBRERO DEL 76

HASTA LAS MANOS

Tras media vida impune, el empresario Carlos Blaquier deberá rendir cuentas por los secuestros de 1976

Aunque la defensa del empresario interponga nuevos recursos y quejas, los recientes fallos de la Corte Suprema y la Cámara Federal de Casación que confirmaron su procesamiento como partícipe de una serie de secuestros en 1976 lo dejaron a la intemperie y despejaron el camino para que avance el trámite judicial. La duda es si eso ocurrirá lo suficientemente rápido como para que Blaquier no muera antes de sentarse en el banquillo.

Mientras el juzgado de instrucción ultima detalles para el envío del expediente al Tribunal Oral Federal de Jujuy, es probable que los abogados defensores presenten un nuevo recurso extraordinario ante Casación, que seguramente será rechazado, y que luego vayan otra vez en queja a la Corte, aunque sepan que la suerte de Blaquier ya fue echada en el máximo tribunal. Las querellas estiman que la estrategia de la defensa no debería frenar el trámite de elevación.

En paralelo a los avances en el proceso contra Blaquier y Alberto Lemos, administrador de Ledesma durante la dictadura, el TOF jujeño sigue adelante con el juicio por la megacausa que reúne los casos de 120 víctimas secuestradas, torturadas y/o desaparecidas en Jujuy durante 1976. El debate oral comenzó hace tres años y entre los 21 imputados hay militares retirados del Ejército, ex policías, gendarmes e integrantes del servicio penitenciario provincial, todos acusados por los crímenes cometidos durante lo que se conoció como las “Noches del Apagón”, entre el 20 y el 27 julio de 1976, y durante los sucesos previos ocurridos en Libertador General San Martín y en la mina El Aguilar el 24 de marzo de aquel año.

Durante los tres años de juicio, tanto el Ministerio Público Fiscal como las querellas de los organismos de derechos humanos y de la Secretaría de Derechos Humanos reconstruyeron la persecución contra trabajadores y representantes gremiales del ingenio Ledesma. Aunque Blaquier y Lemos estuvieron ausentes por la falta de mérito con que los había beneficiado Casación, la responsabilidad de la empresa en la represión estuvo en el centro del debate. El tribunal pudo escuchar a víctimas que relataron cómo fueron secuestradas en camionetas pertenecientes a Ledesma y puestas al servicio de las fuerzas represivas.

Blaquier y Lemos están acusados como partícipes de la privación ilegal de la libertad de 23 personas. Lo más probable es que su trámite no llegue a incorporarse en el juicio en curso, que está por entrar en su recta final luego de varios meses de demora por la pandemia de Covid-19. El 19 de agosto se realizarán en Jujuy las inspecciones oculares que faltaban para completar la etapa de prueba y luego vendrán los alegatos y la sentencia.

Antes de que Blaquier vaya a juicio deberá resolverse la integración del tribunal. Ya se sabe que uno de los jueces que lo componen actualmente tendrá que excusarse porque antes integró la Cámara de Apelaciones que confirmó el procesamiento del empresario. Las querellas esperan que, si se hace un nuevo juicio, el TOF adopte todas las medidas necesarias para acelerar un proceso en el que la investigación judicial ya está hecha.

Cuando procesó a Blaquier en 2012, el juez federal Fernando Poviña dio por probado que en los secuestros de 1976 se utilizaron vehículos de Ledesma, tal como surge de una multiplicidad de testimonios producidos en diferentes momentos históricos, y demostró a través de prueba documental que la colaboración logística de la empresa con las fuerzas de seguridad era habitual en la época de los hechos. Consideró que existía un grado de probabilidad suficiente como para ir a juicio de que Blaquier y Lemos conocieran el uso que se daría a las camionetas durante los secuestros de marzo y julio de 1976. Y sostuvo que la motivación económica empresarial era el móvil detrás de la participación de Ledesma al aportar medios materiales para los secuestros.

 

En estos últimos tres años de juicio oral y público, los testimonios de decenas de testigos apuntaron a la responsabilidad decisiva de la empresa de Blaquier en la represión en Jujuy, tal como pudo registrar la querella de H.I.J.O.S. durante el debate.

  • Juan Carlos Lescano, ex trabajador del ingenio: “El motivo de mi detención fue haber ido al sindicato a pedir asesoramiento al secretario gremial, Melitón Vázquez. Yo tenía anotado en el conforme todas las horas extra que hacía de las que no me salía el pago”.
  • Virginia Sara Luz Abdala: “En esa época yo tenía 16 años y no entendía muy bien qué estaba pasando. Mis padres eran muy progresistas y en casa tenían muchos libros y revistas, pero terminaron quemándolo todo, entonces empecé a percibir que algo no estaba bien. Vivir en Ledesma era como vivir en un apagón. Era un país, una ciudad y un pueblo sumido en el terror, la oscuridad y el silencio. Todo el tiempo se vivía con miedo”.
  • Julio César Taglioli, ex delegado gremial de la sección de trapiches y moliendas de Ledesma, secuestrado por la policía provincial en el portón del ingenio en marzo de 1976: “Mi cuñado era comisario inspector de la policía federal y consiguió un arreglo en el que yo saldría liberado si firmaba la renuncia a todos mis derechos laborales con la empresa Ledesma. En ese entonces me tenían aislado en una celda de castigo conocida como ‘el Chancho’, así que me sacaron para hacerme firmar y salir en libertad”.
  • Carlos Luis Figueroa, ex secretario de relaciones gremiales del Sindicato del Azúcar: “Nosotros ya sabíamos que se venía la intervención del sindicato, ya habían intervenido otros gremios esos días y era cuestión de tiempo, pero no pensábamos que iban a llegar al punto de meternos presos”. Según Figueroa, en la mañana de su detención estaba junto a otros compañeros en una reunión convocada por el Ministerio de Trabajo en San Salvador de Jujuy cuando la policía provincial entró para llevarse a los trabajadores del ingenio. “Nunca me dieron las razones de mi detención. Yo supongo que fue por mi actividad gremial, porque en ese tiempo fue todo muy difícil, tuvimos que hacerle varias huelgas a Ledesma”.
  • Arturo Rafael Cancino, ex referente gremial y trabajador de la central termoeléctrica de Ledesma durante la zafra, detenido el 24 de marzo de 1976 al salir del ingenio: “Yo había entrado en 1969. Era dirigente gremial y conocía la situación, en las secciones me querían mucho los compañeros. (…) Cuando estoy detenido en el penal de Villa Gorriti me entrevisto con un capitán y le digo que quería volver a trabajar al ingenio cuando fuera liberado, a lo que el capitán responde: ‘Mire, sabemos todo porque Ledesma nos dijo’, como queriendo decir que yo me las tenía que arreglar con Ledesma”. Cuando lo liberaron, Cancino se tuvo que ir a Catamarca y no pudo regresar a Ledesma, donde había quedado su hijo, hasta la vuelta de la democracia.

 

Los testimonios del juicio oral se suman a la evidencia que sustenta la acusación contra Blaquier y Lemos desde hace años, y contribuyen a la reconstrucción histórica contextual sobre el poder sin límites que ejerció Ledesma en su zona de influencia durante la última dictadura: un caso emblemático de responsabilidad empresarial que ahora más que nunca tiene nombre y apellido.

* Las ilustraciones las realizó el artista Hugo Goldgel para el micro-relato audiovisual sobre la Megacausa Jujuy del sitio www.juiciosdelesahumanidad.ar, de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.

Hasta las manos