Las víctimas del rugby de la guerra sucia de Argentina muestran que el deporte no puede evadir la política

Una nueva novela, The Silenced, cuenta la historia de la escuadra de La Plata aniquilada en los años previos al Mundial de fútbol de 1978.

Decenas de libros de deportes llegan a mi escritorio cada año. Sin embargo, pocos han tenido la fuerza de The Silenced, una historia extraordinaria que finalmente se publicó en inglés la semana pasada. Cuenta la impactante historia real de lo que sucedió cuando uno de los mejores equipos de rugby de Argentina desafió al estado. Cualquiera que todavía crea el engaño cobarde de que el deporte y la política no deberían mezclarse debería leerlo y arrepentirse apresuradamente.

Comienza con una entrevista a Raúl Barandiarán, único superviviente del primer equipo de rugby de La Plata 1 ° XV de 1975. Cada uno de sus 20 compañeros, escribe el autor italiano Claudio Fava, fueron asesinados: “baleados, asesinados, ‘desaparecidos’ , en un intento de arrancar de raíz a una generación, a todo un escuadrón ”.

Este no era un equipo ordinario. La Plata, con sede en un suburbio costero de Buenos Aires, era uno de los clubes líderes en Argentina. “Eran un buen grupo de muchachos”, dice Barandiarán. “Lo mejor, fuimos imbatibles en siete. Pero nunca nos llamaron a la selección nacional. El rugby es un deporte de derecha en Argentina y nosotros estábamos de izquierda ”. Y estar en la izquierda durante la “guerra sucia” en los años 70 y principios de los 80, cuando 30.000 personas sospechosas de oponerse al gobierno fueron torturadas, asesinadas o desaparecidas, era un lugar peligroso.

El primero en ser asesinado, el Viernes Santo de 1975, fue el medio scrum Hernán Rocca, que había decidido quedarse en casa mientras la mayor parte del equipo giraba por Europa. “Una noche lo siguieron a casa después del entrenamiento”, dice Barandiarán del grupo paramilitar Triple A (Alianza Anticomunista Argentina). “Lo detuvieron en el camino y lo asesinaron allí mismo en la Carretera Panamericana. Le pusieron 19 balas ”. Tenía 21 años.

Para el próximo partido de La Plata contra Champagnat, Fava relata cómo el club guardó un minuto de silencio por Rocca que se extendió hasta 10. Fue un acto de duelo que se convirtió en un peligroso acto de desafío.

La novela de Fava se basa en hechos pero, como The Damned United, ficcionaliza muchas escenas. “Un minuto puede prolongarse toda la vida, tan prolongado como una muerte lenta”, escribe. “Abajo en la hierba, nadie se movió. En las gradas, nadie volvió a sentarse. Todos permanecieron inmóviles, congelados, con los brazos a los lados, el balón olvidado. Todos esperaron a que pasara un poco más de tiempo, porque un minuto era demasiado corto … demasiado corto para esa miserable muerte con el alambre de metal envuelto alrededor de sus muñecas y el cañón de la pistola presionado en la parte posterior de su cabeza “.

El silencio puso el foco en la escuadra del equipo, muchos de los cuales pertenecían a grupos comunistas. Y a partir de 1976, cuando asumió el mando el general Jorge Rafael Videla, las cosas empeoraron aún más.

Tres miembros del equipo, Otilio Pascua, Pablo Barut y Santiago Sánchez Viamonte, fueron secuestrados juntos. Un mes después, se descubrió el cuerpo de Pascua, estudiante de arquitectura y miembro del Partido Comunista. “Su cuerpo fue encontrado flotando en el Río de la Plata, hinchado más allá del reconocimiento por el agua, los brazos fuertemente atados, las manos cortadas, una bala en la cabeza”, dice Barandiarán. Como miles más, Pascua había sido arrojado de un avión. Pero 15 de los 20 de La Plata que desaparecieron nunca han sido contabilizados.

“Cada muerte abría otra herida, un nuevo horror, otra laceración del alma”, escribe Fava. Sin embargo, increíblemente, el equipo continuó jugando, a pesar de verse obligado a presentar jugadores del equipo juvenil. Incluso rechazaron un plan de su entrenador, Hugo Passarella, para organizar una fuga del equipo a través de una gira por Francia.

Si bien la historia de La Plata se ha filtrado lentamente en Argentina, en Europa apenas se conoce. Es un recordatorio, en una semana en la que los jugadores de los Países Bajos, Noruega y Alemania usaron camisetas para protestar contra los derechos humanos en Qatar, y los manifestantes instaron a Mars Wrigley a retirar a Snickers de ser el chocolate oficial de los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing, de cómo el deporte y la política está entrelazada.

Cuanto más aprendes de la historia a través del testimonio de testigos, en el sitio web de Desaparecidos y el video granulado de los jugadores con su uniforme color canario de los años 70, atacando y atacando sin cuidado en el mundo , más poderoso e impactante se vuelve. .

La hermana de Rocca, Araceli, por ejemplo, está obsesionada al imaginar el momento en que fue secuestrado, asesinado y su cuerpo arrojado a la carretera. “Estaba obsesionada con pensar en cómo lo habías vivido, cómo habían sido tus miedos” , escribe . “¿Temblaste? ¿Lloraste? ¿Pediste que no te mataran? ¿Sentiste el terror de la impotencia? “

Hacia el final del libro Fava, cuyo propio padre fue asesinado por la mafia siciliana, intenta encontrar un método en la locura. “No era el destino lo que estaba detrás de la violencia, sino una mentalidad retorcida, la sensación oscura y desoladora del poder, la codicia y la sed de unos pocos, su deseo de impunidad”, decide. “En esto, el presidente Jorge Videla y Benedetto Santapaola, el jefe de la mafia condenado por el asesinato de mi padre, tienen similitudes”.

El último jugador de La Plata fue secuestrado y declarado “desaparecido” apenas tres días después de la victoria de Argentina en el Mundial de fútbol de 1978. Pero el mundo miraba para otro lado. No es de extrañar que Fava escriba que el torneo fue la “joya de la corona de la máquina de propaganda de la junta”. Eso, tal vez, ofrece más elementos en los que pensar. ¿Unos Juegos Olímpicos de Invierno en Beijing o una Copa del Mundo en Qatar, alguien?

LA HISTORIA DE LOS DESAPARECIDOS DE LA PLATA RUGBY CLUB – LA HISTORIA DE MI VIEJO

https://www.theguardian.com/sport/2021/apr/05/rugby-argentina-dirty-war-la-plata-1978-world-cup

 

En Roma, el Presidente homenajeó a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo

En Roma, el Presidente homenajeó a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo
En el marco de la etapa italiana de su gira por Europa, Alberto Fernández descubrió un mosaico realizado por el artista argentino Pablo Ramírez, que simboliza la lucha incansable por la memoria, la verdad y la justicia, de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.
El presidente Alberto Fernández participó en la noche del jueves de un homenaje a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, junto al embajador en Roma Roberto Carlés, en el marco de la etapa italiana de su gira por Europa.
De visita en la sede de la embajada argentina ante Italia, el mandatario descubrió un mosaico realizado por el artista argentino Pablo Ramírez, que simboliza la lucha incansable por la memoria, la verdad y la justicia, de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, informaron fuentes oficiales a Télam.
Además del presidente y Carlés, también participaron del homenaje los referentes de Derechos Humanos Jorge Ithurburu y Dora Salas, representantes en Italia de la Asociación de Abuelas de Plaza de Mayo y la Asociación de Familiares de Detenidos y Desaparecidos.
El mosaico simboliza la lucha por la memoria, la verdad y la justicia, de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.
El mosaico simboliza la lucha por la memoria, la verdad y la justicia, de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.
Fernández estuvo acompañado por la Primera Dama, Fabiola Yáñez, y por el canciller Felipe Solá.
Durante la ceremonia, estuvo también presente la embajadora argentina ante la Santa Sede, María Fernanda Silva.
El marco del homenaje, en el año del 45 aniversario del inicio de la última dictadura cívico-militar, es la campaña por la candidatura para que el Museo de la Memoria Ex Esma, se convierta en Patrimonio de la Humanidad de Unesco.
https://www.telam.com.ar/notas/202105/554171-alberto-fernandez-homenaje-madres-abuelas-plaza-de-mayo-roma.html?fbclid=IwAR2wi9-c6YxN_wu1i7aS9F67tSsLc-6moN-F1P-cPcMKD4zqOhkKhyTzXOo#.YJ5cIvn7qGB.facebook

INFAMIA NEGACIONISTA

La Secretaría de Derechos Humanos realizó una presentación ante Twitter por cuentas falsas con nombres de desaparecidos

La misiva, firmada por el secretario Horacio Pietragalla Corti, fue enviada luego de haber tomado conocimiento, a partir de denuncias públicas, acerca de la creación de cuentas en la red social Twitter con nombres de personas desaparecidas durante la última dictadura cívico-militar. Dichas cuentas, además, fueron convertidas en lo que se conoce dentro de la jerga de Internet como “trolls”, para de esta manera dañar a sus familiares y allegados.

De acuerdo con la información recabada por la Secretaría, cuentas como @ireneginzberg, @Desap1212, @Desap1237 o @Desap2327, contaban –mientras estuvieron activas – con perfiles que habían sido creados con los nombres y fotos de los desaparecidos Raimundo Villaflor, Rubén Gerenschtein, Eduardo Céspedes y Irene Bruschtein Bonaparte de Ginzberg, así como con imágenes ofensivas y biografías que eran insultantes a su memoria.

Luego de que las cuentas fueran detectadas y denunciadas públicamente, Twitter procedió a su cancelación.

En este contexto, la Secretaría envió una comunicación a las oficinas de la red social, a fin de ponerse a disposición de los responsables de moderación de contenidos para analizar de manera conjunta medidas destinadas a evitar que este tipo de hechos lamentables se repitan y poder brindar una mejor respuesta a las personas afectadas.

En este sentido, se advierte que esa respuesta no debería agotarse en la cancelación de las cuentas denunciadas, sino que deben establecerse salvaguardas que prevengan este tipo de situaciones o mitiguen los daños al mínimo posible. Para ello, la Secretaría recomienda que se establezcan mecanismos transparentes de reclamo, en los cuales se expliquen los distintos pasos del proceso de moderación y cancelación de las cuentas y los motivos a través de los cuales se les da trámite. También se aconseja que, en estos casos, intervengan personas y que la resolución no dependa exclusivamente de algoritmos.

Asimismo, se considera oportuno que, una vez detectados estos discursos o expresiones de odio, se impulsen medidas para mitigar los daños ocasionados, así como campañas de concientización sobre los derechos de las víctimas de las graves violaciones a los derechos humanos que se ven vulnerados con esos mensajes. Para ello, se insta a Twitter a que considere a los estándares de derechos humanos en la construcción de sus propias normas, creando entornos seguros e incluyentes, que promuevan limitar al mínimo posibles acciones en las que se propaga información falsa y mensajes de odio. A dicho fin, se sugiere revisar los pronunciamientos del Relator Especial sobre la promoción y protección del derecho a la libertad de opinión y de expresión de la ONU, así como los Principios Rectores sobre las empresas y los derechos humanos del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en donde se explica la necesidad, ante este tipo de situaciones, de “Poner en marcha procesos de diligencia debida para determinar, prevenir y mitigar su impacto en los derechos humanos y tener un proceso para remediar el daño”.

La carta finaliza con una invitación de la Secretaría a celebrar una reunión de trabajo con miras a colaborar en el desafío que representa la moderación de contenidos de Twitter, conciliando la libertad de expresión con los derechos de las víctimas ante situaciones de uso problemático de la red social.

La Secretaría envió una carta a los responsables de la red social, a fin de solicitar que se tomen medidas destinadas a evitar la repetición de estos hechos y brindar una mejor respuesta a las personas afectadas.

La misiva, firmada por el secretario Horacio Pietragalla Corti, fue enviada luego de haber tomado conocimiento, a partir de denuncias públicas, acerca de la creación de cuentas en la red social Twitter con nombres de personas desaparecidas durante la última dictadura cívico-militar. Dichas cuentas, además, fueron convertidas en lo que se conoce dentro de la jerga de Internet como “trolls”, para de esta manera dañar a sus familiares y allegados.

De acuerdo con la información recabada por la Secretaría, cuentas como @ireneginzberg, @Desap1212, @Desap1237 o @Desap2327, contaban –mientras estuvieron activas – con perfiles que habían sido creados con los nombres y fotos de los desaparecidos Raimundo Villaflor, Rubén Gerenschtein, Eduardo Céspedes y Irene Bruschtein Bonaparte de Ginzberg, así como con imágenes ofensivas y biografías que eran insultantes a su memoria.

Luego de que las cuentas fueran detectadas y denunciadas públicamente, Twitter procedió a su cancelación.

En este contexto, la Secretaría envió una comunicación a las oficinas de la red social, a fin de ponerse a disposición de los responsables de moderación de contenidos para analizar de manera conjunta medidas destinadas a evitar que este tipo de hechos lamentables se repitan y poder brindar una mejor respuesta a las personas afectadas.

En este sentido, se advierte que esa respuesta no debería agotarse en la cancelación de las cuentas denunciadas, sino que deben establecerse salvaguardas que prevengan este tipo de situaciones o mitiguen los daños al mínimo posible. Para ello, la Secretaría recomienda que se establezcan mecanismos transparentes de reclamo, en los cuales se expliquen los distintos pasos del proceso de moderación y cancelación de las cuentas y los motivos a través de los cuales se les da trámite. También se aconseja que, en estos casos, intervengan personas y que la resolución no dependa exclusivamente de algoritmos.

Asimismo, se considera oportuno que, una vez detectados estos discursos o expresiones de odio, se impulsen medidas para mitigar los daños ocasionados, así como campañas de concientización sobre los derechos de las víctimas de las graves violaciones a los derechos humanos que se ven vulnerados con esos mensajes. Para ello, se insta a Twitter a que considere a los estándares de derechos humanos en la construcción de sus propias normas, creando entornos seguros e incluyentes, que promuevan limitar al mínimo posibles acciones en las que se propaga información falsa y mensajes de odio. A dicho fin, se sugiere revisar los pronunciamientos del Relator Especial sobre la promoción y protección del derecho a la libertad de opinión y de expresión de la ONU, así como los Principios Rectores sobre las empresas y los derechos humanos del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en donde se explica la necesidad, ante este tipo de situaciones, de “Poner en marcha procesos de diligencia debida para determinar, prevenir y mitigar su impacto en los derechos humanos y tener un proceso para remediar el daño”.

La carta finaliza con una invitación de la Secretaría a celebrar una reunión de trabajo con miras a colaborar en el desafío que representa la moderación de contenidos de Twitter, conciliando la libertad de expresión con los derechos de las víctimas ante situaciones de uso problemático de la red social.

Juicios de Lesa Humanidad en tiempo real

La Secretaría de DDHH lanzó un sitio con información en tiempo real de los juicios de lesa. Busca visibilizar los debates que se desarrollan en todo el país y las historias que allí se producen y mostrar las graves demoras que llevan a que algunos juicios se realicen con una porción de los imputados originales.

Historia, indicadores, estadísticas y agenda de los juicios orales por crímenes de lesa humanidad.
Seguimiento de las audiencias en vivo.
Análisis de la velocidad de los debates.
Los juicios en datos.

La Secretaría de Derechos Humanos de la Nación presentó un sitio web con información en tiempo real de los 21 juicios orales por delitos de lesa humanidad que hay en todo el país y un análisis minucioso de la velocidad y de los nuevos temas que se tratan en los debates.

El portal juiciosdelesahumanidad.ar “permite analizar y comparar la velocidad y las horas de las audiencias, así como recorrer por ejes temáticos las diferentes causas y conocer historias de sobrevivientes, familiares y testigos a través de los microrrelatos audiovisuales”, informó la Secretaría en un comunicado en el que señala que tiene como objetivo “contribuir a visibilizar, comunicar e impulsar el desarrollo del proceso de Memoria, Verdad y Justicia”.

El sitio reúne información hasta ahora fragmentada en una base de datos que se nutre de distintas áreas de la SDH, como la de querellas, acompañamiento a las víctimas y el Archivo Nacional de la Memoria. En esta primera etapa visibiliza los juicios que se están realizando hoy, con seguimiento de testimonios, sentencias y audiencias en vivo, con el “objetivo final de poner en línea la totalidad de los juicios actuales, próximos y pasados”, señalaron.

Con gráficos interactivos, el sitio permite visualizar los datos de velocidad, temáticos y de imputados. Un monitoreo de velocidad mide la duración de un juicio hasta llegar al veredicto y permite comparar los tiempos de cada debate; un mapa temático muestra las nuevas agendas de los juicios, como la violencia sexual, los delitos por motivación económica y las complicidades civiles; y otro gráfico permite analizar la situación de los acusados en cada juicio y medir la evolución de quienes resultan desafectados por razones de salud o fallecimiento.

El sitio web también tiene una sección dedicada a “Microrrelatos”, que son “pequeñas escenas o grandes relatos transformados en historias audiovisuales” realizadas por un equipo de comunicación compuesto por periodistas, historiadores y artistas con colaboración de ilustradores, artistas plásticos y de bellas artes que usaron documentos del Archivo Nacional de la Memoria para la elaboración de cada pieza.

http://www.juiciosdelesahumanidad.ar/index.php#!/

LA COMPILICIDAD CIVIL EN LA DICTADURA. LOS PILARES DE LA POLITICA ECONOMICA

El próximo martes 27 de abril a las 18h llega el Tercer Encuentro Docente Virtual: “Más allá del terror y las botas. La Política económica entre 1976 y 1983, visibilizar los pilares civiles de la dictadura”
Invitados e invitadas:
Alfredo Zaiat: Economista y periodista.

Andrea Copani: Archivo Nacional de la Memoria/ Unidad Especial Investigación de Delitos de Lesa Humanidad cometidos con motivación económica de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación

?Inscripción en: https://bit.ly/2QwPjJ6

☝Vacantes limitadas.

Puede ser una imagen de 9 personas, personas de pie y texto que dice "MUSEO SITIO MEMORIA ESMA MARTES 27 DE ABRIL 18 Tercer Encuentro Docente Virtual Más allá del terror y de las botas La política económica entre 1976 y 1983, visibilizar los pilares civiles de la dictadura. INVITADOS E INVITADAS: Alfredo Zaiat Economista y Periodista. Andrea Copani Unidad Especial de Delitos de Lesa Humanidad cometidos con Motivación Económica. Capacidad limitada, inscripción en el enlace: https://bit.ly/2QwPjJ6 Argentina unida Secretaria de Derechos DerechosHumanes de justida Ministerio Derechos Argentina"

ROMPIENDO EL PACTO DE SILENCIO…..

EL TESTIGO MILITAR

La declaración de un ex capitán del Ejército en la causa por los crímenes del Vesubio

La primera aparición pública de Barbieri, de 68 años, ocurrió hace dos semanas, cuando se contactó personalmente con el diario Página/12 y le dio una entrevista en la que contó su versión por primera vez en 40 años. Unos días después ratificó y amplió sus dichos durante una videollamada de cuatro horas y media ante el juzgado de Daniel Rafecas, cuando fue llamado a declarar como testigo en el marco de las investigaciones sobre el Regimiento 6 dentro de la causa del Primer Cuerpo de Ejército. El viernes volvió a hacerlo de manera virtual ante el Tribunal Oral Federal Nº 4 que lleva adelante el tercer tramo de la causa por los crímenes cometidos en El Vesubio, en la que se juzga el asesinato de 50 víctimas y el secuestro y la tortura de otras 370.

—Yo era un subteniente de 23 años y puedo dar una lista con trece nombres, así que seguro hay otros ex oficiales que saben mucho más —dijo Barbieri—. Esto es un llamado a que hablen, a que haya un corte tajante entre el Ejército de represión y el Ejército democrático de hoy.

Durante su declaración, Barbieri insistió varias veces en que él provenía de una familia peronista. “Salí del Colegio Militar en 1975 con la idea de entrar a un Ejército nacional y popular. Mi papá quiso que yo fuera infante como Perón”. Su primer destino como oficial fue el Regimiento de Infantería de Monte 29 de Formosa. Allí estaba el 5 de octubre de 1975 cuando ocurrió la acción de Montoneros contra el regimiento, que dio bautismo de fuego a la organización armada y que precedió los decretos de aniquilamiento dictados al día siguiente por el gobierno constitucional.

Uno de los soldados muertos ese día fue el subteniente Ricardo Massaferro, amigo íntimo de Barbieri. Según su testimonio, en noviembre de 1976 le dieron pase a otra unidad, el Regimiento 6 de Mercedes, un año antes de lo previsto. Barbieri dijo que al llegar fue recibido por el teniente coronel Justo Rojas Alcorta, un represor que murió sin ser juzgado, quien le reveló que había pedido su pase para que allí “pudiera vengar” a Massaferro, a lo que él se negó aduciendo que provenía de una familia católica. “Entonces me dijo que él había pensado originalmente en mandarme a un lugar pero que mejor me iba a poner en otro, y me mandó a la sección ‘perros’”.

Los represores del Regimiento 6

Hoy hay siete militares que se desempeñaron en el Regimiento 6 durante la dictadura elevados a juicio por los casos de 37 víctimas, 30 de las cuales siguen desaparecidas, en el marco de la causa del Primer Cuerpo. Entre ellos hay algunos notorios ex carapintadas como Eduardo Martín Sánchez Zinny y Emilio Morello, quien llegó a ser diputado nacional por el MODIN de Aldo Rico en los años ’90. La investigación judicial demostró que la mayoría de sus víctimas pertenecían a la localidad de Luján y que estaban vinculadas con la edición, impresión o distribución de Estrella Roja y El Combatiente del PRT-ERP. También está probado que los represores del Regimiento 6 estuvieron a cargo de El Vesubio, situado en Camino de Cintura y Autopista Ricchieri, durante una etapa de su funcionamiento. Varias de sus víctimas fueron llevadas a ese CCD luego de sus secuestros.

El testimonio de Barbieri viene a reafirmar lo que ya se sabía sobre la participación en la represión ilegal del Regimiento 6, donde él estuvo entre 1977 y 1979. “Me la pasaba en el cuartel. Estábamos sobrepasados de servicios porque había oficiales que se ausentaban, salían de noche portando armas largas y de civil. No sé a dónde iban. El casino de oficiales cerraba después de la medianoche, muy tarde, porque a veces hacían algún alto ahí. Esa gente no volvía a la noche, a veces tardaban uno o dos o días en regresar”. Barbieri mencionó algunos episodios puntuales, como un diálogo con David Cabrera Rojo, un teniente a quien había conocido en Formosa y que había dejado de frecuentar el Regimiento 6 hasta que un día reapareció de civil, con el pelo largo, y le preguntó si seguía convencido de no vengar a Massaferro; o como otra ocasión en la que supo que los Ford Falcon que se usaban para los operativos se habían secuestrado de un camión de traslado desde la fábrica hasta las agencias. Mencionó, también, haber visto alguna vez en el casino un bigote postizo, una peluca, un fusil FAL rebatible o una escopeta recortada.

Luego narró un diálogo con el teniente primero Alberto Bustos en el que, según Barbieri, su compañero volvió a insistirle con el tema de Massaferro y a continuación le reveló detalles de un “operativo” en el barrio San Andrés de la localidad de San Martín que había terminado con muertos y con un detenido, que había sido trasladado por tres oficiales del Regimiento 6, incluido el propio Bustos, a un CCD que su interlocutor identificó como El Vesubio. Según Pablo Llonto, abogado querellante, esa información es consistente con lo que ya se averiguó en la causa acerca del operativo contra una imprenta del PRT en San Andrés, en julio de 1976.

—Voy a decir la lista para no olvidarme —anunció Barbieri—. Yo vi salir de civil, portando armas y en horas nocturnas, del casino de oficiales del Regimiento 6 de Infantería de Mercedes, a las siguientes personas: al teniente coronel Justo Rojas Alcorta, al mayor Luis Fernández Bustos, al mayor Aurelio Santos Muñoz, al capitán Antonio Sampieri, al teniente primero odontólogo Sostaric, al teniente primero Serapio Del Río, al teniente primero Alberto Bustos, al teniente Durán alias “Titi”, al teniente Luis López, al teniente David Cabrera Rojo, al teniente Sebastián Oriozabala, al teniente Emilio Morello y al subteniente Eduardo Martín Sánchez Zinny”.

Según Sol Hourcade, abogada querellante del Centro de Estudios Legales y Sociales, lo más relevante del testimonio de Barbieri es que pertenece a un militar, aunque la información que dio ya se conocía con anterioridad gracias al testimonio de los y las sobrevivientes. “Es importante en la medida en que reafirma lo que ya estaba comprobado −dice Hourcade−. En cuanto a los nombres que dio, en su mayoría ya habían sido considerados en la etapa de instrucción. Algunos fallecieron, otros fueron procesados y elevados a juicio, pero ya habían sido contemplados”.

El relato sobre los documentos de El Vesubio

En 1979 Barbieri fue dado de pase al Regimiento 18 de Misiones, una unidad que en ese momento estaba en construcción. “Más lejos no me podrían haber mandado”. Permaneció allí tres años y, en 1982, pasó al Regimiento de Infantería Mecanizado 3 de La Tablada, donde estuvo por un período “breve y lamentable” de un año. Luego lo destinaron otra vez a Formosa, donde ascendió hasta capitán, y en 1988 pidió la baja del Ejército.

La segunda parte de su testimonio se concentró en la últimas semanas de su paso por el Regimiento 3 de La Tablada, mientras se acercaba la transición democrática. Barbieri relató un episodio insólito y siniestro que será investigado en la causa. Dijo que, el 3 de septiembre de 1983, mientras cumplía tareas como oficial de servicio, el médico del regimiento le contó que el entonces teniente coronel Horacio Giralda lo había llamado a su casa para ordenarle que fuera a desocupar un sector de la enfermería, ya que iban a depositar allí “documentación del LRD Vesubio”. Barbieri dijo que más tarde vio ingresar al regimiento a Giralda junto a Alberto Schoallert, quien había sido jefe del Regimiento 6 de Mercedes, con un camión y tres Falcon.

“No pude con mi genio y planifiqué un golpe de mano”, relató Barbieri. Siempre según su versión, dejó destrabada una puerta de la enfermería y a la noche se metió a escondidas con una linterna. Dijo que pudo ver varias pilas de hojas con antecedentes de personas, que llevaban foto y que referían nombre, organización, rango y descripción, todas con un sello en el margen superior que decía “Final”. “Me llamó la atención que algunas de las personas de las fotos tenían los ojos cerrados y la cabeza gacha”, observó. Barbieri afirmó que también vio un cuadernillo con la inscripción “PON Vesubio”, que en la jerga significaba “procedimientos operativos normales”.

Después, continuó diciendo el capitán retirado, manoteó algunas de las fichas, se las guardó en su abrigo y abandonó la enfermería. “Al salir a la oscuridad apareció el mayor Luis Alberto Sánchez, que era el oficial de Operaciones e Inteligencia del regimiento, junto a cuatro personas más de civil. Me pidió mi pistola, que ingenuamente le di, y la documentación que tenía. Después me tocaron la espalda y cuando me di vuelta recibí una trompada y a continuación una golpiza tremenda, que resistí con violencia hasta que me caí desmayado”.

Despertó en una habitación desconocida, encapuchado, con cinta en la boca y esposado de pies y manos. “Querían saber con qué organización de derechos humanos hablaba, pero yo no hablaba con nadie, era una patriada que me había mandado”. Barbieri aseveró que lo torturaron durante tres días con la técnica de ahogo del “submarino”, hasta que una mañana apareció de civil el teniente coronel Rojas Alcorta, a quien él conocía del Regimiento 6, y le anunció: “Le acabo de salvar la vida, pero me tiene que prometer que no va a decir nada porque si no su familia corre peligro y yo no me hago cargo”. Luego le hizo firmar unos papeles. Le dieron un sedante y volvió a despertar en su cama del casino de oficiales, vestido de combate y sin borceguíes. Giralda se llevó su ropa ensangrentada y volvió a advertirle que no hablara.

A partir de ese momento, Barbieri dice que pasó 40 ó 45 días incomunicado y vigilado, en supuesto castigo por una falta que le inventaron en el legajo. A fines de octubre, Giralda lo citó a su oficina, le devolvió el sueldo y lo reincorporó. Un mes después, Barbieri pidió su pase a Formosa. “Nunca dije nada de lo que había pasado, mi señora creyó la mentira esa de la sanción hasta hace pocos meses. Estuve aterrorizado hasta que me fui del Ejército en 1989. Iba por el regimiento de Formosa acompañado de dos soldados por miedo a que me pasara algo”.

—¿Por qué tardó tantos años en denunciar todo esto? —le preguntó el fiscal Agustín Vanella.

—No me animé. Yo me fui del Ejército con una mano adelante y otra atrás, no tenía nada. Pasé años muy difíciles. Me convencí hablando con mis hijos, creí que ya era hora de terminar con todo esto porque mentalmente me da muchas vueltas, a veces se va pero después vuelve. Ustedes saben el peligro que yo corro por decirlo, pero trato de no pensar en eso. Los oficiales jóvenes del Ejército tienen que saber la mierda que se vivió en esos años.

Al finalizar la audiencia, los representantes del Ministerio Público solicitaron al tribunal que arbitrara medidas para resguardar la seguridad de Barbieri ya que, según él mismo dijo, recibió agravios indirectos por vía de terceros luego de su primera declaración en los medios. “Más allá del aporte de datos, es un hecho importante que un ex oficial del Ejército que estaba en actividad en el momento de los hechos haya declarado como testigo −dice Llonto−. Casi no hay antecedentes de algo así: es un avance contra el pacto de silencio”.

MEMORIA VERDAD Y JUSTICIA

Homenaje a Carlos Slepoy

Militantes de derechos humanos, familiares y realizadores recordaron este sábado, con un acto virtual, al abogado Carlos Slepoy, quien desde España impulsó causas judiciales contra las violaciones a los derechos humanos cometidas por las dictaduras que gobernaron Latinoamérica durante los años ’70 y ’80.

A cuatro años de su fallecimiento, la figura de Slepoy fue homenajeada con una ceremonia que se exhibió de forma simultánea entre Argentina y España a través de la plataforma YouTube. También pudo verse en las redes sociales siguiendo los hashtags #carlosslepoy #JusticiaUniversal #memoriahistorica #laquerellaargentina #homenaje #documental.

El acto, que comenzó a las 12 de Argentina y las 17 de España, contò con la presencia de Nora Cortiñas, de la asociación Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, entre otros referentes. La presentación estuvo a cargo de la activista Paloma García, Andreu Osorio, la cantautora Clara Ballesteros, y el actor español Juan Diego Botto, entre otros. También participarán Silvia Slepoy, hermana del abogado; la escritora Elsa Osorio; y la cineasta Cristina Andreu.

La inteligencia militar en los años de plomo

UN DETALLADO ANÁLISIS DE LA INTELIGENCIA Y EL EJÉRCITO

16-4-2021 | La antropóloga Verónica Almada aportó información relevante sobre la estructura interna del Ejército y la tarea de inteligencia. La testigo de contexto convocada por la fiscalía trabajó en el relevamiento de documentación castrense como parte de un equipo del Ministerio de Defensa. Los informes que realizó el grupo fueron presentados como prueba en este juicio. 

María Verónica Almada Vidal fue convocada por la fiscalía como testigo de contexto después de aportar su conocimiento en los juicios por el Plan Cóndor y en el de la contraofensiva montonera, entre otros. Almada es antropóloga especializada en archivos y derechos humanos. Se desempeñó en el Ministerio de Defensa dentro del equipo de Stella Segado, creado en 2010, encargado de la desclasificación de la documentación producida por las Fuerzas Armadas durante el terrorismo de Estado con el objetivo de recuperar la información de valor judicial e histórico. La testigo se concentró en los archivos administrativos, es decir, aquellos sobre deberes y obligaciones para el personal o la institución, y coordinó el equipo que se abocó al Ejército. Los informes que produjo su grupo obran como prueba en la causa que se debate en este juicio. Con relación al valor de estos archivos, aclaró que contenían elementos significativos que daban cuenta del despliegue de las fuerzas represivas.

Consultada por el fiscal auxiliar Rodríguez Infante sobre las fuentes que relevó, la testigo mencionó su acceso a los legajos del personal en retiro o dado de baja, sumarios por enfermedad o accidente y las actas de calificación de oficiales para considerar los ascensos. Examinó libros históricos —memorias anuales de las unidades—, órdenes del día —donde las autoridades indican las actividades de la jornada— y boletines públicos, reservados y confidenciales. A modo de ejemplo, dijo que estos últimos informaban los cambios orgánicos como la creación de destacamentos de inteligencia. También revisó los archivos del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas y de la Justicia Militar.

El representante del Ministerio Público Fiscal preguntó si había constancia de sustracción o destrucción de documentos. Almada explicó que las fuerzas tienen su reglamento de documentación, que instruye a remitir cierto material al Archivo General —en este caso, del Ejército— y a guardar otro a perpetuidad. La investigadora dejó en claro que algunas fuentes mencionaban documentos que no existían o no se encontraron. El equipo invocó el derecho a la verdad para solicitar lo faltante, pero la fuerza respondió que en 1983 el jefe de las Fuerzas Armadas dictó una orden de destrucción de material documental.

Fiscalía

La zonificación del territorio nacional

La testigo se explayó a continuación sobre el criterio de zonificación que adoptaron las Fuerzas Armadas para luchar contra la subversión. Señaló que la lógica para dividir el territorio se fue modificando a la par de cambios doctrinarios y en las hipótesis de conflicto. El esquema central se remonta a los años cincuenta, con la implementación del plan CONINTES, y se mantuvo durante el terrorismo de Estado. En 1975, a partir de directivas, se fraccionó el país en cuatro zonas: 1, 2, 3 y 5. Cada zona dependía de un Comando Operativo del Ejército. En mayo de 1976 se creó la zona 4. Se habla también de un documento “Plan de Capacidades Marco Interno” del Ejército, de 1972, donde se modificó lo que disponía el CONINTES.

Cada zona se subdividió a su vez en subzonas, dependientes de brigadas, que eran grandes unidades de combate subordinadas a los comandos. Las subzonas se organizaban en áreas y subáreas. Esta distribución respondía a la cadena de mando. La lucha contra la subversión se desempeñaba dentro del mando centralizado pero con ejecución descentralizada. Un operativo de una subárea involucraba a todas las unidades que estaban por encima de ella.

Nuestra provincia se ubicaba dentro de la zona 3 —a cargo del III Cuerpo de Ejército—, subzona 33 —Mendoza, San Juan y San Luis—, área 331 —Mendoza—. La documentación certifica la existencia de subáreas 3310 y 3316. El criterio numérico —zona, subzona, área, subárea— indicaría que existieron siete subáreas en Mendoza: 331-0, 331-1, 331-2, etc., hasta 331-6. Almada explicó que faltó relevar información para determinar el lugar correspondiente a cada subárea. Como en otros casos similares, la ausencia de información propia del Ejército sobre ciertas subáreas sugiere que estuvieron a cargo de otras fuerzas como la Aeronáutica o la Gendarmería, agregó.

Nombró luego algunas de las unidades contenidas en la subzona 331: la VIII y la XI Brigada de Compañía de Montaña, la Compañía de Alta Montaña, la Compañía de Esquiadores, etc. También aclaró que algunas no dependían de la VIII Brigada pero habían sido designadas para operar con ella, como el Destacamento de Inteligencia 144 del Ejército, que respondía directamente al Comando del III Cuerpo de Ejército. En un documento titulado “Para la organización y el equipamiento del ejército y secciones en la lucha contra la subversión” figura un cuadro orgánico donde se dice que el Destacamento 144, al igual que el Liceo Militar General Espejo, actuaba en apoyo de la brigada. Originalmente todos los liceos y escuelas dependen del Comando de Institutos Militares, pero este quedó prestando funciones operativas con la VIII Brigada.

Presidente del tribunalLa inteligencia como actividad principal y el personal capacitado de los destacamentos

El fiscal centró la atención en el rol de la inteligencia para la lucha antisubversiva y solicitó a la testigo que desarrollara las conclusiones a las que arribaron. Almada aclaró que su investigación no trabajó con documentación producida en el marco de las tareas de inteligencia, como sí contiene el archivo de la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos (DIPBA). No obstante, en el archivo del Ejército que ella consultó, además de hablarse de la inteligencia, constaban los libros históricos de las unidades abocadas a ella, legajos del Personal Civil de Inteligencia (PCI) y sus recibos de sueldo, actas de calificación de cargos vinculados a esta materia, etc. Fueron muy importantes los reclamos que el propio personal hacía cuando algunos de los servicios prestados no se habían asentado en el legajo por tratarse de actividades de inteligencia.

La antropóloga sostuvo que desde el cambio doctrinario para hacer tareas en el plano interno la inteligencia se volvió una de las actividades más importantes en la lucha contrasubversiva. La definición del enemigo era tan abstracta y abierta —personas o elementos mezclados entre la población— que se hacía indispensable identificar, localizar, e individualizar. A partir de la reunión de información y de la inteligencia se decidían las operaciones. Algunos reglamentos y directivas postulaban que valía más la información transformada en inteligencia que el despliegue de efectivos sobre zonas o blancos no prefijados. Para determinar el “ciclo” de la inteligencia, la investigadora se remitió al reglamento reservado RC-16-1 de 1965. En él se indicaban los pasos —no lineales— de esta actividad, graficados como un círculo: 1) dirección —generalmente dependía de las grandes unidades, como el G2 de la VIII Brigada en Mendoza—, 2) reunión de información, 3) procesamiento y 4) análisis. En cualquier punto podía volverse a uno anterior.

En cuanto al rol de los destacamentos de inteligencia, Almada señaló que podían responder a requerimientos del G2 en cuanto a información necesaria para operar o realizar operaciones especiales. Justamente, el personal de un G2 no estaba necesariamente especializado en inteligencia, mientras que en los destacamentos eran personas específicamente capacitadas: en sus legajos figura la sigla AEI (Aptitud Especial de Inteligencia). Para trabajar en inteligencia se hacía un proceso de selección y se admitía a los candidatos por sus antecedentes. Luego asistían a cursos técnicos, de auxiliar de inteligencia, interrogación. En algunos legajos figura la evaluación completa con las materias finales, entre ellas, “Organizaciones Extremistas de Izquierda” e “Historia Política”.

A partir de documentos como el Reglamento 91 y el Reglamento Reservado RC-16-5, titulado “La unidad de Inteligencia”, de 1973, se pudieron determinar las funciones y el diseño de las unidades, batallones y destacamentos. Los destacamentos presentaban la misma estructura en todas las provincias. Una jefatura con un 1º y 2º jefe y una Plana Mayor. La plana mayor asistía al comandante en cinco temas: 1) Personal, 2) Inteligencia, 3) Operaciones, 4) Logística y 5) Asuntos Civiles/Finanzas. Luego estaban las Secciones de Ejecución I y II y sus apoyos —por ejemplo, especialistas en imágenes— También había Grupos de Actividades Especiales (AEI o AEIC), que hacían tareas de espionaje, sabotaje, operaciones especiales o psicológicas, y un Grupo de Archivo. Grupo y sección a menudo era una distinción de tamaño, aclaró Almada. Además de las fuentes indicadas anteriormente, pudieron reconstruir las actividades de cada división por los reclamos de ascenso del personal, cuando demandaban que algún servicio prestado no había asentado en su legajo por tratarse de tareas de inteligencia.

La Comunidad informativa y el Centro de Operaciones Tácticas

Al regreso del cuarto intermedio, el fiscal Rodríguez Infante consultó a la testigo específicamente sobre la Comunidad informativa (CI) y el Centro de Operaciones Tácticas (COT). Verónica Almada explicó que la CI “es el conjunto de los órganos de inteligencias que operan en una jurisdicción”. Es decir, nucleaba a las áreas de inteligencia de todas las fuerzas de un área. Por ejemplo, en el área 331 —Mendoza—, la integraba el Ejército, la Fuerza Aérea, la Policía Provincial, la Policía Federal.

“El reglamento plantea que el éxito de las operaciones depende de la acción coherente y coordinada de esta Comunidad Informativa”, detalló la testigo. La CI está mencionada también en todas las directivas. Pero la función de la CI no era solamente poner en común información, sino también tenía funciones operativas, fijaba blancos -personas sobre las cuales se iba a reunir información-, “era un órgano de inteligencia mancomunado de todos esos servicios”. No solo compartía datos, sino que discutía cuestiones vinculadas a las operaciones mismas.

Por su parte, el Centro de Operaciones Tácticas está definido en el reglamento de organización y funcionamiento de los Estados Mayores. Su rol central era la coordinación centralizada de las operaciones, es decir que funcionaba como central única de inteligencia y tenía la lógica de concentrar en un solo organismo las tareas u operaciones en esta materia.

Cada jurisdicción podía disponer de un COT: “A través del COT se organiza todo lo que tiene que ver con el despliegue operativo de la fuerza”, explicó la antropóloga, y en él también podía participar personal de policía que realizaba operativos en conjunto con la fuerza. “La centralización de información tenía el objetivo de reunirla y coordinarla”, ya que los militares advirtieron que “muchos de los errores habían tenido que ver con la descoordinación de las tareas de inteligencia”.