
Argentina se presenta como querellante por primera vez en Italia
En causas de lesa humanidad y contra dos torturadores
Así lo anunció el secretario de Derechos Humanos de la Nación durante una visita en ese país. Horacio Pietragalla Corti aseguró a Página12 que estudian repetir el mecanismo en otros países. Y habló del encuentro con el cardenal Pietro Parolín para establecer una mesa de trabajo sobre los archivos del Vaticano.

Desde Roma
Por primera vez, la Argentina será parte querellante en los procesos iniciados en Italia contra dos torturadores, el uruguayo Jorge Troccoli y el argentino Carlos Luis Malatto, que por tener la ciudadanía italiana escaparon a la península. Y para incentivar la colaboración del país en estos dos casos pero también para hacer algunos acuerdos con el Vaticano y con la Fundación Basso a fin de que la Argentina pueda tener acceso a informaciones sobre el período de la dictadura que se encuentran en ambos archivos, está en Italia el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Horacio Pietragalla Corti.
Argentina no se había presentado hasta ahora como parte querellante en otros juicios que se hicieron en Italia contra dictadores y violadores de derechos humanos, como por ejemplo el Juicio Cóndor, porque el país estaba procesando por su parte –a diferencia de otros países latinoamericamos– a los responsables de la represión.
El juicio contra de Troccoli, miembro de los servicios secretos de la Armada uruguaya, después de un largo período de instructoria comenzará en Roma el próximo 14 de julio. El juicio contra Malatto, miembro del RIM 22 (Regimiento 22 de infantería de Montaña) con base en San Juan, está todavía en la fase de instrucción, es decir inicial, pero se espera que la colaboración argentina pueda acelerar el proceso dado que ya fue condenado a cadena perpetua en San Juan en 2013, aunque se había escapado del país en 2011. Argentina había pedido a Italia la extradición de Malatto pero ésta fue negada porque los delitos de los que se lo acusaba a este ciudadano italiano habían caído en prescripción, según el código penal italiano.
Pietragalla Corti se encontró en Roma con el fiscal Erminio Carmelo Amelio del caso Troccoli y lo hará mañana con el fiscal del caso Malatto. Con el fiscal Amelio “estuvimos viendo la posibilidad de que cuando empiece el juicio los testigos puedan viajar y estar presentes en Italia porque creemos que la presencia es fundamental para entender la complejidad de los delitos”, contó el secretario de Derechos Humanos a PáginaI12.
Para el caso Malatto han aumentado de 7 casos, que eran los que tenía en mano la justicia italiana hasta ahora para acusarlo, a 30 casos que deberán ser estudiados gracias a la colaboración de la secretaría de Derechos Humanos. “En la secretaria tenemos un registro único de víctimas del terrorismo de Estado, y eso nos da la posibilidad de agregar nuevas víctimas”, explicó el funcionario.
Vaticano y Fundación Basso
El Vaticano posee un archivo inmenso que normalmente no está abierto a cualquiera. Entre otras cosas, incluye la documentación de las nunciaturas, es decir las embajadas vaticanas en los distintos países. “Estuvimos reunidos con el cardenal Pietro Parolin (NdR. Número dos del Vaticano después del Papa) de la secretaría de estado vaticana. Nuestra idea era reiniciar una serie de conversaciones que se habían tenido en base a un Memorandum que firmó el papa Francisco –creo en 2017– para el acceso de las víctimas a archivos que tengan que ver con la dictadura argentina”, contó Pietragalla.
Pero este trabajo quedó detenido por varios años. “Nuestro pedido ahora fue poder reiniciar ese trabajo, hacer una mesa técnica con archivistas de la Secretaria de Derechos Humanos y del Vaticano que puedan hacer trabajos de investigación sobre el tema”, agregó. También se pidió que se cambiara el criterio de consulta ya que no todas las víctimas tienen familiares que puedan reclamar para poder acceder a los archivos. “Nosotros buscamos que sean entendidos como organismos de Derechos Humanos las Abuelas de Plaza de Mayo, por ejemplo, y la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación que está interesada en que se vaya adelante en las causas para poder dar respuestas a las familias de las víctimas sobre el destino de nietos y desaparecidos. El Vaticano dijo que ´se estudiará cuándo pueden abrirse los archivos para generar esta mesa tećnica´. Esperamos una respuesta”, indicó Pietragalla.
Con la Fundación Basso se firmó un acuerdo parecido este lunes. Hay documentación de los años 60 y 70 que hablan de la cooperación entre Italia y las víctimas de las dictaduras, no sólo de Argentina sino de otros países latinoamericanos. “Poder intercambiar archivos entre la secretaría de Derechos Humanos y la Fundación Basso será de suma importancia para nosotros. Fue muy interesante ver esos archivos”, subrayó. Se tratará de digitalizar los documentos de interés para poder agregarlos al Archivo Nacional de la Memoria de Argentina, explicó.
El caso Reverberi
El sacerdote Franco Reverberi, que trabajaba como cura en Godoy Cruz, Mendoza, durante la dictadura, colaboraba con los militares que torturaban a los opositores en un centro clandestino de la zona. El presenciaba las torturas y luego, con la Biblia en la mano, les pedía a las víctimas que colaboraran con sus torturadores. Pero de este caso no se habló con el Vaticano.
Teniendo pasaporte italiano, Reverberi escapó a Italia en 2011. Argentina pidió la extradición de Reverberi, que actualmente vive en una localidad de la provincia de Parma, Sorbolo. Pero Italia rechazó la extradición dos veces. El 30 de junio, no obstante, se conocerá la decisión definitiva de la Corte Suprema italiana sobre este tema. Pero hasta el 15 de junio, el abogado de la defensa argentina, Arturo Salerni, podrá presentar nuevas pruebas a la Corte. “Lo ideal es que nosotros podamos juzgar a este personaje en Argentina. Pero si así no fuera, seguiremos colaborando para que se lo juzgue en Italia”, enfatizó Pietragalla.
“Para nosotros otra novedad importante es que a partir del viaje que hicieron recientemente a Argentina los abogados italianos que defienden a los familiares de las víctimas y estos últimos contactos, si hay algo que se consolidó es el rol de la Secretaría de Derechos Humanos querellante en todas estas causas. Argentina también será parte querellante en otros países donde se harán procesos similares. Por ejemplo en Alemania”, concluyó.
Después de todos estos encuentros y de la inauguración de un mosaico recordatorio de las Madres de Plaza de Mayo por el 45 aniversario de su creación, colocado frente a la Embajada Argentina el jueves pasado, Pietragalla Corti hará el martes una visita muy emblemática para Roma y para Argentina. Visitará las Fosas Ardeatinas, un monumento histórico de la capital italiana que reúne las tumbas de los 335 asesinados por los nazis en ese lugar durante la Segunda Guerra Mundial, precisamente un 24 de marzo –el día del golpe de Videla en Argentina– , pero muchos años antes, en 1944, como venganza por la muerte en un atentado de la Resistencia el día anterior, de 33 soldados nazis.
Entre los nazis responsables de esta matanza estuvo Erich Priebke, el oficial de la SS que luego de la Segunda Guerra escapó a Bariloche donde vivió impune durante casi cinco décadas. Fue extraditado a Italia en 1995 donde fue procesado y condenado a cadena perpetua. Murió en Roma en 2013.
El lobby fallido de los genocidas en Comodoro Py para pedir prisiones domiciliarias
Abogados de represores tuvieron una audiencia en la Cámara de Casación
Los grupos pro-impunidad se fueron con las manos vacías, tras una reunión con los camaristas Alejandro Slokar y Mariano Borinsky.
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Los abogados de los genocidas fueron a golpear las puertas de los tribunales de Comodoro Py. A principios de semana, llegaron al primer piso del edificio de Retiro –donde la Cámara Federal de Casación Penal tiene asiento– con un largo pliego de pedidos pero con especial énfasis en conseguir la prisión domiciliaria para sus defendidos–. La reunión en el máximo tribunal penal del país tuvo ribetes tragicómicos: los atendieron dos de los jueces más criticados por ellos y una de las voceras del sector fue una exsecretaria de la Casación cuya carrera en el tribunal terminó en escándalo después de que supiera que alternaba su jornada laboral con la defensa de su padre represor. Pese a que se ocuparon de promocionar la audiencia, los grupos pro-impunidad se fueron con las manos vacías.
–¿Nos podemos sacar una foto para difundir?– preguntó el lunes uno de los cinco representantes de organizaciones pro-represores que fueron a la Cámara de Casación. Los casadores Alejandro Slokar y Mariano Borinsky –presidente y vicepresidente del tribunal– intercambiaron una mirada fugaz y asintieron sin mucho ánimo. Slokar puso cara de pocos amigos y Borinsky sonrió ante el flash de la cámara.
La foto en cuestión salió publicada en el diario La Nación junto con el planteo de las organizaciones que denostan el proceso de verdad y justicia. En la imagen se veía a quienes participaron del encuentro. A un lado de Slokar se ubicaron Alberto Solanet (Justicia y Concordia), Guilermo Fanego (Asociación Defensores de Derechos Humanos de Latinoamérica) y Aníbal Guevara (Puentes para la Legalidad). Al costado de Borinsky se pusieron Ricardo Saint Jean –hijo del gobernador de facto de la provincia de Buenos Aires que quería matar a todos, incluso a los tímidos– y María Laura Olea, otra hija pródiga pero de la Cámara de Casación. Olea era secretaria de la Cámara y persona de confianza del camarista Eduardo Riggi –integrante de la vieja guardia de la Casación– cuando a finales de 2011 estalló un escándalo porque la mujer intercalaba sus tareas en el tribunal con la defensa de su padre, uno de los jerarcas del V Cuerpo de Ejército durante la dictadura.
Las organizaciones pro-impunidad pidieron la reunión después de que en marzo pasado la Casación reactualizara unas reglas prácticas para acelerar los procesos por delitos de lesa humanidad y de que sus autoridades brindaran un mensaje de apoyo al proceso de verdad y justicia. La presentación en sociedad de esas normas se hizo en una reunión en el primer piso de Comodoro Py con referentes de organismos de derechos humanos. Entre otros habían participado del encuentro Estela de Carlotto (Abuelas de Plaza de Mayo), Taty Almeida (Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora), Carlos Pisoni (HIJOS Capital), Lita Boitano y Graciela Lois (Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas). Todos habían llegado invitados por el presidente de la Casación, Slokar. Borinsky y Ana Figueroa, la otra vicepresidenta del tribunal, habían sido parte del encuentro.
Con la teoría de que no serían recibidas porque los imputados en procesos de lesa humanidad sufren un trato discriminatorio por parte de la justicia, las organizaciones pro-impunidad fueron a golpear la puerta a Casación. La respuesta fue que sus autoridades recibían a todos los que piden una audiencia. Los casadores también tenían agendada una reunión para el lunes con el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Horacio Pietragalla Corti, que se postergó porque viajó a Roma.
La perorata fue bastante larga, casi tan larga como el documento de 20 páginas que entregaron en Casación. El texto llevaba las firmas de Solanet por Justicia y Concordia –una asociación creada en 2009 como respuesta a los juicios de lesa humanidad–, de Mario Cabanillas por el Centro de Estudios en Historia, Política y Derechos Humanos de Salta, de Guevara por Puentes —una entidad conformada en 2015 por familiares de represores– y de Fanego por la Asociación de Defensores de Derechos Humanos de Latinoamérica. Fanego, un abogado conocido en tribunales por su defensa de los imputados por crimenes durante el terrorismo de Estado y por su destreza para estirar procesos hasta el infinito, impulsó hacia finales de 2017 la creación de esa organización ante la desazón que les provocó que el macrismo no promovió lo suficiente el fin de los procesos por crímenes contra la humanidad. En un documento fundacional, la asociación de Fanego se jactaba por haber impulsado denuncias contra el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), el supremo Ricardo Lorenzetti y los fiscales Jorge Auat y Javier de Luca.
Los reclamos
El documento que entregaron condensa una denuncia a los procesos de lesa humanidad –algo que estas organizaciones ya intentaron sin éxito en el plano internacional– y un reclamo especial para que todos los represores estén en sus casas. De hecho, fueron a pedir a Casación un plenario para que los integrantes del máximo tribunal penal del país establezcan lineamientos para que les otorguen la domiciliaria a todos los mayores de 65 años. Slokar les dijo que solo se hacen plenarios cuando hay resoluciones contradictorias en la materia y no veía que fuera el caso.
Según los grupos pro-impunidad, los represores son sometidos a un “sistema penal discriminatorio” y raramente acceden a la domiciliaria o las excarcelaciones. Los datos duros dicen otra cosa. Según la Procuraduría de Crímenes Contra la Humanidad (PCCH), al 24 de marzo, solo el 21 por ciento de los imputados estaban bajo alguna modalidad de detención –en la cárcel o en arresto domiciliario– mientras que el 43 por ciento de ellos estaban libres. El resto de los genocidas están prófugos –un 1 por ciento– o muertos. En el Servicio Penitenciario Federal (SPF), solo quedan 101 represores detenidos, según pudo saber este diario.
Los abogados no perdieron el tiempo tampoco para despotricar contra la publicidad de los juicios, algo que tiene acogida en uno de los tribunales orales de Comodoro Py que tiene a su cargo el juicio sobre lo sucedido con los militantes de la imprenta del PRT-ERP. “Se usa la publicidad de los actos de estos juicios como funesto recordatorio; como homenaje a las supuestas víctimas y, simultáneamente, la evocación de hechos a una sociedad a la cual se le impone el perpetuo recuerdo, sino también un relato maniqueo que coloca a las fuerzas del orden como a los ‘malos’ y a los terroristas como ‘buenos’”, escribieron en la nota que dejaron.
También pidieron una investigación sobre el juez Daniel Rafecas, que es justamente el magistrado que instruye todas las causas del Primer Cuerpo de Ejército, y una auditoría sobre la Sala IV porque –según sus propios cálculos– siempre se pronuncia en contra de los intereses de los imputados de lesa. Borinsky ahogó una risa nerviosa porque es la sala que él preside.
Cuando estaba terminando la reunión, Solanet prometió hacerles llegar a los jueces un ejemplar de El pacto, un libro que denuncia un supuesto acuerdo entre Néstor Kirchner y el periodista y entonces presidente del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) Horacio Verbitsky para juzgar a los criminales de lesa humanidad. Lo que había olvidado Solanet es que ya repartieron el libelo por Comodoro Py en plena pandemia. A Slokar lo describían en la publicación como portador de “actitudes militantes e ideologizadas”, lo emparentaban con el CELS, lo demonizaban por su pertenencia a Justicia Legítima y decían que él y Figueroa se niegan “sistemáticamente” a las domiciliarias y excarcelaciones.
En el acuerdo con los presidentes de las cuatro salas, Slokar comunicó que habían recibido con Borinsky a los grupos pro-represores. Entregó el documento que habían dejado a sus colegas y nadie pronunció ni una sola palabra. Todo indica que los abogados de los represores no se llevaron de ese encuentro más que una foto para el recuerdo de su paso por Casación.
Visitas guiadas, libro sobre Malvinas y memoria abierta en un viejo centro de la dictadura
Ese momento de la actividad se concentró en las galerías internas del Casino de Oficiales del regimiento, donde operó una suerte de comando de acciones de la represión ilegal que se realizaron desde ese centro clandestino. Dicho lugar fue abierto al público por primera vez desde que se llevan adelante acciones de construcción de memoria en torno a ese sitio, ubicado en la avenida 3 de Abril casi Costanera de Corrientes.
LA SALUD COMO EXCUSA PARA ELUDIR LA JUSTICIA
El excortista sanjuanino que no va a juicio por ‘Long Covid’ asiste a conciertos
Se trata de Juan Carlos Caballero Vidal, quien está siendo enjuiciado por delitos de lesa humanidad, pero no acude al Tribunal Oral Federal.
Los expertos consultados por Tiempo de San Juan señalaron que hasta la última audiencia que se celebró el lunes 23 de mayo, el exjuez que siguió el proceso vía Zoom quedó justificado por el tiempo que transcurrió y los plazos vencidos. De ahora en más no tendría más opción que presentarse a la sede ubicada en Av. Rioja y Mitre.
En ese sentido, desde la Justicia Federal advirtieron que Caballero Vidal será citado para la próxima audiencia programada para el 6 de junio, en la que el defensor tendrá que terminar de reproducir los alegatos en favor de su patrocinado.
La audiencia del lunes se vio suspendida de manera imprevista por un problema personal de la jueza de San Luis, María Carolina Pereira, quien integra tribunal con la jueza Eliana Rattá Rivas y el juez Daniel Dofo; este último lo preside.
El ex magistrado está acusado de no motivar las investigaciones para esclarecer el secuestro y las torturas que sufrió Héctor Cevinelli y la muerte de Alberto Carvajal, quien fue torturado en el Penal de Chimbas, ambos casos ocurridos en 1977.
Para el representante del Ministerio Público, Francisco Maldonado, durante el proceso quedó demostrado que tanto Cevinelli como Carvajal fueron víctimas de crímenes de lesa humanidad, y que estos crímenes estaban constituidos no solo por el secuestro y las torturas que ambos padecieron, sino también por las conductas que permitieron que sucedieran.
En ese sentido, sostuvo que Caballero Vidal “no investigara las conductas denunciadas y de las de resultaron víctimas tanto Cevinelli como Carvajal se erige en una conducta ilícita que se entroncó dentro del ataque sistemático desplegado desde el terrorismo de Estado, formando parte del mismo”.
CONFIRMAN LOS DELITOS DE VIOLACION Y ABUSOS DESONESTOS EN LA MEGACAUSA II
INCUMPLIMIENTO DE LA OBLIGACION DE INVESTIGAR Y ENCUBRIMENT0

Fiscal Francisco MaldonadoCRIMINALIZANDO LA PROTESTA SOCIAL
Es una estudiante de sociología que fue indagada este viernes en Tribunales por las pintadas. No quedó detenida.
La fiscal Yanina Galante también solicitó medidas, como los registros de las cámaras de seguridad. Fuentes judiciales aseguraron que, mediante esas imágenes, identificaron a la estudiante y a otras cuatro mujeres. Si bien algunas estaban encapuchadas, los investigadores dijeron que lograron individualizarlas por las prendas de vestir.
El abogado Bedini, el defensor de la joven universitaria, señaló todo lo contrario. “No existe constancia o una prueba concreta que diga que ellas pintaron la escuela. No hay un registro fílmico donde se vea concretamente a mi representada realizando esas pintadas. Y hasta no conocer todas las pruebas que existen en su contra, ella no va a declarar”.
La joven cumplió con la recomendación de su defensor al momento de presentarse ante la jueza Moya. Este viernes en la mañana se presentó a la indagatoria en el Segundo Juzgado de Instrucción por el presunto delito de daño agravado, pero prefirió abstenerse a declarar. Su abogado ya había presentado un pedido de eximición de prisión, por si disponían su detención. La magistrada hizo lugar a esta solicitud y resolvió que continúe en libertad. Ahora falta que comparezcan las otras cuatro mujeres que están bajo sospechas. El delito que se les atribuyen tiene pena de 3 meses a 4 años de prisión.
El Gobierno de Felipe González filtró datos a la dictadura argentina sobre las protestas en España por los desaparecidos
Las acciones de solidaridad hacia las Madres de Plaza de Mayo en suelo español fueron seguidas de cerca por los funcionarios del régimen de Videla, que llegaron a obtener información directa del Ejecutivo del PSOE.

BILBAO
No había forma de esconder el horror. Tampoco era fácil salir vivo del infierno. Por unas razones y otras, España fue uno de los lugares de Europa al que llegaron refugiados argentinos y, al mismo tiempo, se convirtió también en uno de los escenarios donde se denunciaron los horrendos crímenes de la dictadura argentina y se mostró solidaridad y apoyo hacia las Madres de Plaza de Mayo.
Este sábado se cumplen 45 años de la primera marcha de aquel grupo de mujeres frente a la sede del Gobierno argentino, ocupada desde el 24 de marzo de 1976 por los militares golpistas. En ese contexto de graves violaciones a los derechos humanos, las Madres de la Plaza de Mayo pedían por la vida de sus hijas e hijos. El grito cruzó a este lado del Atlántico, donde se desplegaron distintas acciones contra el sanguinario régimen de Jorge Rafael Videla.
Consciente de la repercusión pública de esas denuncias, la dictadura no tardó en montar un dispositivo en Europa para hacer un detallado seguimiento de esas acciones y vigilar al cada vez más numeroso colectivo de exiliados argentinos en España.
La embajada argentina en Madrid y los consulados repartidos por distintas ciudades se convirtieron en los cuarteles principales donde operaban los enviados por la dictadura argentina, normalmente revestidos de personal diplomático.
Según consta en un documento al que ha tenido acceso Público, el Gobierno de Felipe González puso su grano de arena en esa tarea de control y seguimiento que realizaba el régimen argentino a este lado del Atlántico.
El 7 de noviembre de 1983, con la dictadura ya a punto de entregar el poder al presidente electo Raúl Alfonsín, el gobernador civil de Madrid, José María Rodríguez Colorado, se puso en contacto con la embajada argentina para avisarle de que empezarían a celebrarse concentraciones delante de la sede diplomática, que seguía a cargo de la dictadura.
En una nota remitida a la representación del régimen argentino en España, Rodríguez Colorado señalaba que “el delegado de Seguridad del Ayuntamiento de esta capital” había resuelto “conceder autorización a María Esther Argüelles Menéndez, quien en nombre de varias asociaciones de mujeres” había solicitado permiso “para llevar a cabo una concentración todos los primeros jueves de cada mes, a las 11 horas y con una duración de media hora, delante de esa embajada”.
Además de aportar el nombre de la mujer que había solicitado la correspondiente autorización en el ayuntamiento, el gobernador civil indicaba además que tenía como objetivo “solidarizarse con las Madres de la Plaza de Mayo“.
La decisión de facilitar esos datos al régimen argentino podía entrañar graves riesgos y se enmarcó en un contexto sumamente delicado. Tres años antes, la dictadura argentina había asesinado en Madrid a una de esas madres: Noemí Gianotti de Molfino, una mujer que denunciaba el secuestro y desaparición de su hija y su yerno, fue secuestrada en Lima en junio de 1980 y traída a la capital española por sus captores, que acabaron con su vida en un hotel de la calle Muralto. El caso fue cerrado en cuestión de meses por un juzgado de Madrid pese a que, entre otras pruebas, existían huellas dactilares de los asesinos.
Intercambio de apoyos
Pese a esos antecedentes, el Gobierno de Felipe González no sólo no dudó a la hora de filtrar datos a la embajada de la dictadura sobre las protestas en Madrid, sino que también mantuvo contactos directos con el régimen para tratar de cerrar acuerdos a nivel diplomático.
De acuerdo a distintos documentos recopilados por este periódico en Buenos Aires, el Ejecutivo que encabezaba González hizo gestiones ante el Ministerio de Exteriores de Argentina para conseguir el apoyo de los representantes de la dictadura a la hora de tratar de acceder a distintos organismos internacionales, siguiendo una lógica sencilla: si los representantes argentinos apoyaban a los diplomáticos españoles, este país haría lo mismo. Según los expedientes que obran en poder de Público, esto ocurrió al menos en seis ocasiones durante 1983.
En febrero de ese mismo año, González recibió en Madrid a una delegación de las Madres de Plaza de Mayo, ante quienes se mostró “muy comprensivo y humano”, dijeron a la salida de aquella reunión Hebe de Bonafini y María Adela Antokoletz, las representantes de esa asociación que habían viajado a España.
Dos meses después, el entonces mandatario del PSOE se expresó en similares términos en una carta remitida a Carmen Vidal Fernández, representante de la Comisión de Españoles con Hijos Secuestrados en Argentina.
“Ustedes saben que el Gobierno se ha solidarizado en todo momento con las familias de víctimas de estos secuestros y estamos haciendo todo lo que está en nuestra mano para llegar al total esclarecimiento de los hechos”, decía la carta remitida por González.
Cuatro días antes, su Gobierno se había dirigido por escrito al régimen argentino, pero no precisamente para reclamar por la vida de los españoles secuestrados: el Ejecutivo del PSOE pedía el apoyo de la embajada de la dictadura para que apoyara la candidatura de España a uno de los puestos del Comité Ejecutivo de la Organización Mundial de Meteorología (OMM).
Protección policial
Los contactos eran por entonces fluidos. Pocas semanas después, la delegación diplomática argentina se dirigía al Gobierno español a efectos de solicitar “vigilancia policial exterior” para las oficinas consulares de la dictadura en Madrid, Barcelona, Bilbao, Cádiz, Vigo y Las Palmas.
En agosto de ese mismo año, el gobernador militar de Tenerife, Pedro Ravina Méndez, se dirigía por escrito al “excelentísimo embajador de la República Argentina” para disculparse por no poder asistir a un cóctel que la delegación diplomática había organizado en un hotel de esa isla a raíz de la visita de la fragata Libertad, tripulada por militares de la dictadura. Ravina aclaró en su nota que no asistiría al acto “por encontrarse en esa fecha fuera de esta plaza en viaje oficial”.
https://www.publico.es/politica/gobierno-felipe-gonzalez-filtro-datos-dictadura-argentina-protestas-espana-desaparecidos.htm
24 MARZO ONLUS ENTREGO DOCUMENTACION DE LOS JUICIOS DE LA OPERACION CONDOR EN CHILE
Juicio por Plan Cóndor: misión italiana en Chile ? Con la presencia de varios de los protagonistas del juicio en Roma por la Operación Cóndor, se realizó un encuentro en el Museo de la Memoria y los DDHH. Nos acompañaron Jorge Ithurburu, apoderado de varias de las partes civiles en el juicio y presidente de la organización 24marzo Onlus, y Arturo Salerni, abogado defensor de familiares de víctimas de la Operación Cóndor. Para contextualizar el caso tendremos la lectura dramatizada de un extracto de la obra “Operación Cóndor. El vuelo de Laura”, obra que se inspira en el juicio de Roma; un batallar a través de la justicia por una verdadera Contra-operación Cóndor de la Cultura, una manera de unir Italia y América Latina en el hilo de la memoria para reconvertir el dolor.

Juan Carlos Caballero Vidal, en el Mazarteum Argentino San Juan

